Autos eléctricos en Argentina: precios y 6 límites que todavía frenan la compra
Aunque la oferta empieza a crecer y los precios muestran señales de baja, la adopción de autos eléctricos en el país sigue condicionada por barreras estructurales. Qué pasa.
Los autos eléctricos avanzan a paso firme en el mundo como una de las principales alternativas para reducir emisiones, disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y transformar la movilidad urbana. Sin embargo, en Argentina su adopción sigue siendo marginal. Aunque la oferta crece y el interés aumenta, todavía existen barreras concretas -económicas, técnicas y culturales- que explican por qué estos vehículos siguen siendo una rareza en las calles.

Cuánto cuestan los autos eléctricos en Argentina
Hoy, ingresar al mercado de los autos eléctricos en el país no es barato. Los modelos 100% eléctricos más accesibles parten, en términos generales, desde valores que superan los de un vehículo compacto a combustión de gama media. A esto se suma que gran parte de la oferta proviene de vehículos importados, lo que encarece el precio final por impuestos, aranceles y costos logísticos.
Si bien existen opciones híbridas -que combinan motor eléctrico y a combustión- con precios más competitivos, los eléctricos puros siguen posicionados como productos de nicho, más asociados a segmentos de poder adquisitivo medio-alto.

3 ejemplos actuales de precios de autos eléctricos disponibles en Argentina
- 1. Renault Kwid E-Tech: alrededor de los 30 millones de pesos argentinos, uno de los eléctricos más accesibles del mercado local.
- 2. Chevrolet Spark EUV (eléctrico): cerca de los 40 millones de pesos argentinos, en el segmento B SUV compacto.
- 3. Nissan Leaf: alrededor de los 75 millones de pesos argentinos.
Además, hay opciones en dólares como BYD Dolphin o BYD Yuan Pro desde los USD 23 mil hasta los USD 30 mil, según versión.
Cuáles son los 6 límites que todavía frenan la compra de autos eléctricos
- Precio inicial elevado: el principal obstáculo sigue siendo el costo de compra. Aunque el mantenimiento y el consumo energético suelen ser más bajos que en un auto tradicional, el desembolso inicial desalienta a muchos potenciales compradores, especialmente en un contexto económico inestable.
- Falta de infraestructura de carga: la red de cargadores públicos es aún escasa y se concentra en grandes ciudades como Buenos Aires, Córdoba o Rosario. En rutas y zonas rurales, los puntos de carga son prácticamente inexistentes, lo que genera la llamada “ansiedad de autonomía” y limita los viajes largos.
- Autonomía limitada: si bien la tecnología mejoró notablemente, muchos modelos disponibles en el país ofrecen autonomías que resultan suficientes para el uso urbano, pero ajustadas para trayectos extensos. Esto obliga a una planificación previa que no todos los usuarios están dispuestos a asumir.
- Tiempos de carga: a diferencia de cargar combustible en pocos minutos, la carga eléctrica puede demorar hasta 12 horas, especialmente si se realiza en un enchufe domiciliario común. Aunque los cargadores rápidos reducen ese tiempo, su disponibilidad sigue siendo limitada.
- Escasa información: persisten mitos sobre la vida útil de las baterías, los costos de reemplazo y la seguridad de estos vehículos. La falta de información clara y accesible retrasa la adopción y genera desconfianza en consumidores acostumbrados a tecnologías tradicionales.
- Ausencia de incentivos sostenidos: a diferencia de otros países, Argentina no cuenta con un esquema estable y de largo plazo de incentivos fiscales, beneficios impositivos o subsidios que impulsen la compra de vehículos eléctricos. Las políticas existentes son puntuales y, muchas veces, de alcance limitado.

Un mercado con potencial, pero en pausa
Pese a estas barreras, el interés por la movilidad eléctrica crece. Empresas, gobiernos locales y desarrolladores tecnológicos avanzan en proyectos de infraestructura, mientras que los consumidores muestran una mayor sensibilidad ambiental y preocupación por el costo del combustible.
Además, el avance global de la industria promete una reducción progresiva de costos y mejoras en autonomía y tiempos de carga. A mediano plazo, estos factores podrían cambiar el escenario y hacer que los autos eléctricos dejen de ser una excepción para convertirse en una opción real para más argentinos.
Por ahora, la transición avanza, pero lo hace con cautela. El desafío no es solo tecnológico, sino también económico, cultural y político. Hasta que esos límites no se reduzcan, la movilidad eléctrica seguirá esperando su despegue definitivo en el país.

Autos eléctricos más vendidos en Argentina en 2025
1. Chevrolet Spark EV – 206 unidades: el eléctrico urbano de Chevrolet fue el modelo 100% eléctrico más vendido del año en Argentina.
2. BYD Dolphin Mini – 175 unidades: un compacto eléctrico económico de BYD que se destacó por su buena relación precio-autonomía.
3. BYD Yuan Pro – 169 unidades: SUV eléctrico pequeño de BYD, muy competitivo en el mercado local.
4. Volvo EX30 – 140 unidades: SUV compacto premium con enfoque en seguridad y tecnología.
5. Renault Megane E-Tech – 104 unidades: Hatchback eléctrico con perfil tecnológico y diseño moderno.
En total se patentaron alrededor de 1.279 vehículos eléctricos en todo el año, más del doble que en 2024, aunque siguen representando una porción pequeña del mercado automotor nacional.















