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Discusión ecológica

Una potencia europea prohibirá los “químicos eternos” y reaviva el debate ambiental

La ley, impulsada por una fuerte movilización ciudadana, busca limitar el uso de los PFAS por sus riesgos para la salud y el ambiente.

La prohibición de Francia sobre los llamados “químicos permanentes” entrará en vigencia el 1 de enero de 2026, en un contexto de creciente preocupación por los efectos nocivos que estos contaminantes persistentes pueden tener sobre la salud humana y el ambiente.

Francia prohibirá los “químicos eternos” y reaviva el debate ambiental

La ley, considerada histórica, fue aprobada el 20 de febrero de 2025 luego de una fuerte movilización ciudadana: más de 140.000 personas reclamaron a sus representantes que respaldaran la iniciativa. La decisión se inscribe además en un escenario de presión creciente dentro de la Unión Europea para eliminar el uso de estas sustancias lo antes posible.

Si bien la norma fue celebrada por su potencial para proteger la salud de la población francesa, organizaciones ambientalistas advirtieron que las modificaciones introducidas respecto del borrador original redujeron el alcance de la prohibición.

Qué son los “químicos permanentes” o “químicos eternos”

Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) conforman un grupo de más de 10.000 compuestos sintéticos caracterizados por su extrema persistencia: pueden tardar miles de años en degradarse de manera natural. Utilizadas desde la década de 1940, estas sustancias se detectaron en prácticamente todo el planeta, desde la cima del Everest hasta en organismos marinos de gran profundidad y en ballenas frente a las costas de Nueva Zelanda.

La ley busca limitar el uso de los PFAS por sus riesgos para la salud y el ambiente

La exposición prolongada a los PFAS fue asociada con diversos efectos adversos, entre ellos ciertos tipos de cáncer, la disminución de la fertilidad y alteraciones en el sistema inmunológico. Investigaciones científicas advierten que estos compuestos pueden ingresar al organismo por inhalación o ingestión y que estudios más recientes indican que incluso pueden llegar al torrente sanguíneo a través de la absorción cutánea.

En Europa, se estima que alrededor de 12,5 millones de personas viven en comunidades cuya agua potable presenta niveles de contaminación por PFAS, lo que refuerza la preocupación sanitaria y ambiental en torno a estas sustancias.

Qué contempla la prohibición de los PFAS en Francia

La normativa francesa prohíbe la venta, fabricación e importación de productos para los cuales ya existen alternativas a los PFAS. Entre los artículos alcanzados se encuentran cosméticos, prendas de vestir y otros bienes de uso cotidiano, como la cera para esquí.

Además, la ley establece que las autoridades deberán realizar controles periódicos del agua potable para detectar la presencia de distintos tipos de PFAS y avanzar en la aplicación de sanciones a las empresas responsables de liberar estos compuestos al ambiente.

Sin embargo, la prohibición incluye excepciones relevantes. Quedan fuera del alcance de la norma las membranas de alto rendimiento empleadas en procesos de filtración o separación, así como ciertos textiles considerados indispensables para usos esenciales o vinculados a la soberanía nacional.

El proyecto original también contemplaba la prohibición de cazos y sartenes con recubrimientos antiadherentes, pero esa disposición fue eliminada durante el debate legislativo, en medio de versiones sobre una fuerte presión del fabricante francés Tefal.

En su sitio web, la empresa sostiene que no utiliza PFAS catalogados como carcinógenos por las autoridades sanitarias y que dejó de emplear PFOA -un tipo de “químico eterno” conocido por su alta resistencia al calor- en 2012. Actualmente, afirma utilizar recubrimientos de PTFE en sus ollas y sartenes, los cuales, según la compañía, no representan riesgos para la salud ni para el contacto con alimentos. No obstante, diversos estudios advierten que el menaje con PTFE podría liberar micro y nanoplásticos durante la cocción.

Para organizaciones ambientalistas, la prohibición representa un avance, aunque insuficiente. “La eliminación de los PFAS en productos como la ropa y los cosméticos es una muy buena noticia para los franceses preocupados por su exposición a estas sustancias peligrosas”, afirmó Sandra Bell, de la organización CHEM Trust.

“La contracara es que algunos productos clave, como el menaje de cocina, quedaron excluidos. Francia debería ahora impulsar con decisión una restricción a nivel de la Unión Europea que abarque más productos y brinde protección a los ciudadanos de todos los Estados miembros”, agregó. Desde la UE reconocen que desde hace varios años trabajan en un plan para eliminar progresivamente los PFAS, aunque por el momento no se presentó ni implementó una normativa concreta.

Fecha de publicación: 02/01, 3:50 pm