El descontento social y el cansancio por la falta de infraestructura básica volvieron a encender las alarmas en un importante sector residencial de Mar del Plata. Los habitantes organizados convocaron a una nueva movilización general para exponer públicamente lo que consideran un abandono sistemático por parte de las distintas gestiones municipales. El reclamo vecinal en barrio alfar ya no es una protesta aislada, sino la acumulación de 15 años de promesas archivadas, expedientes cajoneados y respuestas burocráticas que nunca se tradujeron en mejoras reales para la comunidad.
A lo largo de los últimos años, el crecimiento demográfico de la región costera bonaerense no estuvo acompañado por las inversiones públicas necesarias. Los referentes de las sociedades de fomento y las asambleas de vecinos autoconvocados señalan que la periferia de la ciudad balnearia sufre una profunda desigualdad de recursos en comparación con el centro urbano y el circuito turístico tradicional. Esta situación colmó la paciencia de las familias, que deben lidiar diariamente con las consecuencias del deterioro habitacional y ambiental.
Calles rotas y el drama de los servicios esenciales
El principal detonante que reactivó el reclamo vecinal en barrio alfar es el estado crítico de las calles de tierra, las cuales se vuelven completamente intransitables con cada tormenta, aislando a los vecinos e impidiendo el ingreso de servicios de emergencia, patrulleros y recolectores de residuos. A esto se le suma la falta de un sistema de luminarias eficiente que garantice corredores seguros frente a la creciente ola de inseguridad que afecta a la provincia.
Sin embargo, la deuda histórica más sensible sigue siendo la falta de una red de agua corriente y cloacas. Durante una década y media, los sucesivos proyectos y partidas presupuestarias prometidas quedaron en la nada, obligando a los residentes a depender de pozos ciegos que saturan las napas freáticas y generan un peligroso foco de contaminación ambiental en una zona biológicamente frágil debido a su cercanía con los acantilados y el mar.
Una marcha para exigir soluciones inmediatas
Ante este panorama de parálisis institucional, los organizadores definieron que la movilización ciudadana es la única herramienta efectiva para presionar a las autoridades del Palacio Municipal. Exigen un plan de contingencia urgente que incluya el engranzado inmediato de los accesos principales, el recambio de luminarias por sistemas LED y la apertura de una mesa de diálogo vinculante con las empresas prestadoras de servicios sanitarios.
La nueva convocatoria promete concentrar a una gran parte de los damnificados del sector costero marplatense, quienes advierten que no depondrán las medidas de fuerza hasta ver máquinas trabajando en el territorio. El conflicto en Alfar expone el reverso del boom inmobiliario de la costa: una comunidad unida que se resiste a seguir viviendo bajo promesas rotas y exige que el progreso llegue de una vez por todas a sus hogares.