Por qué hay que esperar al menos una hora para tomar el primer café del día, según un cardiólogo

Para millones de personas, el día no arranca oficialmente hasta dar el primer sorbo de café. Es un gesto casi instintivo orientado a espantar el cansancio y activar la mente. Sin embargo, la cronobiología y la cardiología señalan que la primera hora tras el descanso nocturno es, en realidad, el peor momento para ingerir cafeína.

El cardiólogo Aurelio Rojas explicó a través de sus canales de divulgación que el cuerpo humano cuenta con su propio “despertador interno”. Al abrir los ojos, el organismo desencadena de forma fisiológica la llamada respuesta del despertar, un pico en la producción de cortisol que alcanza su punto máximo durante los primeros 30 a 60 minutos de la mañana.

Esta hormona es la encargada de elevar la energía, regular la presión arterial y sincronizar el reloj biológico. Cuando se consume café de forma inmediata al despertar, la cafeína no suma energía extra, sino que se superpone a esa descarga hormonal. El resultado es paradójico: se obtiene un menor efecto estimulante real y se desaprovecha el impulso que el propio cuerpo genera de manera natural.

Aguardar entre 60 y 90 minutos tras levantarse permite que la cafeína actúe cuando la curva natural de cortisol desciende.

Tolerancia, picos de ansiedad y el momento ideal para la primera taza

Consumir café en simultáneo con el pico de cortisol trae consecuencias progresivas sobre el sistema nervioso y el metabolismo:

  • Mayor tolerancia a la sustancia: Al solaparse el efecto químico con el hormonal, el cuerpo se habitúa rápidamente y empieza a exigir dosis cada vez más elevadas para sentir el mismo nivel de alerta.
  • Aumento del estrés y palpitaciones: En personas con alta sensibilidad, ritmos de vida acelerados o estrés crónico, esta sobreestimulación matutina se traduce en episodios de nerviosismo, ansiedad y taquicardia.
  • Desajuste del ritmo circadiano: Alterar la curva natural del cortisol puede modificar el patrón energético a lo largo de la tarde, provocando caídas bruscas de rendimiento.

Para optimizar sus efectos positivos, el especialista sugiere aguardar entre 60 y 90 minutos desde el momento de levantarse. Postergar ese primer vaso o taza respeta la respuesta fisiológica, evita la sobreestimulación nerviosa y garantiza que la cafeína actúe cuando la curva de cortisol comience a descender.

Tomar café de forma inmediata al despertar aumenta la tolerancia a la sustancia y reduce su efecto estimulante.

El café como aliado cardiovascular cuando se consume de forma estratégica

Lejos de demonizar a una de las bebidas más consumidas del mundo, el especialista remarcó que el café cuenta con amplia evidencia científica a favor de la salud humana. Diversos estudios epidemiológicos asocian su consumo moderado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, mejor función metabólica y una reducción en la mortalidad general.

El secreto no radica en erradicar el café de la rutina, sino en comprender el contexto fisiológico del cuerpo. Ajustar el reloj del desayuno permite disfrutar de su sabor y sus propiedades antioxidantes sin generar dependencia ni picos de ansiedad no deseados.

Julieta Dorta: Periodista especializada en SEO y en tendencias