Una enfermedad impulsada por el clima gana terreno en el maíz y preocupa a productores

La mancha blanca se convirtió en la principal enfermedad del maíz durante la campaña 2025/26 y encendió señales de alerta en buena parte de la región agrícola argentina.

Un relevamiento realizado por CREA Córdoba Norte junto con el Laboratorio de Fitopatología de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Católica de Córdoba (UCC) detectó una expansión sin precedentes del patógeno, con elevados niveles de severidad y casos de secado anticipado de plantas.

Una enfermedad impulsada por el clima gana terreno en el maíz y preocupa a productores.

Aunque la enfermedad ya venía ganando presencia en campañas anteriores, los especialistas advierten que este año alcanzó por primera vez una distribución masiva en amplias zonas del centro y norte de Córdoba, además de áreas productivas de Santa Fe, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires.

Por qué se relaciona con el clima

Detrás del fenómeno aparece una combinación de factores ambientales que favorecieron su desarrollo.

“En la mayor parte del centro y norte de Córdoba tuvimos muy buenas condiciones ambientales desde diciembre hasta la actualidad, con precipitaciones de entre 800 y 1000 milímetros y muy buenas temperaturas para el cultivo. Lo que no tuvimos fue radiación, y eso llevó a que se desarrollen muchas enfermedades desde el inicio del ciclo”, explicó Roberto “Tino” De Rossi, investigador del Laboratorio de Fitopatología de la UCC.

El informe destaca que la elevada humedad, las lluvias frecuentes y los prolongados períodos de baja radiación solar generaron un escenario ideal para la proliferación de enfermedades foliares.

La situación fue particularmente crítica en los maíces de siembra tardía, que atravesaron etapas clave de su desarrollo bajo condiciones ambientales favorables para la infección y dispersión de los microorganismos responsables de la enfermedad.

Detrás del fenómeno aparece una combinación de factores ambientales que favorecieron su desarrollo.

Para los especialistas, este tipo de eventos pone de relieve la creciente vulnerabilidad de los sistemas agrícolas frente a escenarios climáticos más variables y extremos.

La mancha blanca no solo provocó la muerte prematura de hojas. En numerosos lotes también se observó el secado completo de plantas, una situación poco habitual en campañas anteriores.

“Es una enfermedad que se desarrolló muy fuerte y que está llamando la atención porque no solamente está generando muerte de hojas, sino también secado de plantas”, señaló De Rossi.

Qué es la mancha blanca

La mancha blanca es una enfermedad producto de la interacción de distintos microorganismos. Según los investigadores, el proceso comienza con la bacteria Pantoea ananatis, un organismo que normalmente convive con el maíz sin causar daños. Sin embargo, cuando determinadas condiciones ambientales favorecen su multiplicación, comienza a generar proteínas que desencadenan la enfermedad.

Posteriormente, otros organismos aprovechan las lesiones producidas en los tejidos vegetales. “El hongo Phaeosphaeria maydis aprovecha esa situación para introducirse en las lesiones y terminar de generar la sintomatología que vimos esta campaña”, explicó el especialista.

La mancha blanca es una enfermedad producto de la interacción de distintos microorganismos.

Los ensayos realizados sobre 22 híbridos mostraron diferencias importantes en la respuesta sanitaria de los materiales evaluados.

Mientras algunos registraron niveles de severidad inferiores al 5%, otros superaron el 35%, evidenciando que la elección genética podría transformarse en una herramienta cada vez más importante frente a escenarios de mayor presión sanitaria.

Los investigadores destacan que estos resultados refuerzan la necesidad de incorporar el comportamiento frente a enfermedades como un criterio adicional al rendimiento al momento de seleccionar híbridos.

Una señal para la agricultura del futuro

Más allá del impacto productivo inmediato, el avance de la mancha blanca deja una advertencia para el sector agrícola.

La combinación de lluvias abundantes, alta humedad y menor radiación solar creó condiciones excepcionales para el desarrollo de patógenos. En un contexto donde los eventos climáticos extremos y las alteraciones en los patrones meteorológicos son cada vez más frecuentes, especialistas advierten que las enfermedades podrían transformarse en uno de los principales desafíos para la producción de alimentos.

Los resultados finales de rendimiento del ensayo todavía están en análisis, pero los investigadores ya consideran que la campaña 2025/26 quedará como un punto de inflexión en la evolución de esta enfermedad en la principal región maicera argentina.

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