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Por qué

Una anomalía magnética en el Atlántico Sur preocupa a la NASA

Esto plantea interrogantes sobre sus efectos en el planeta y en los sistemas de navegación y comunicación globales.

El campo magnético de la Tierra fue objeto de estudio durante más de 50 años debido a una peculiar anomalía que afecta la región entre Sudamérica y el Atlántico Sur.

Esta anomalía, conocida como la Anomalía Magnética del Atlántico Sur (AMAS), captó la atención de científicos de todo el mundo por sus posibles repercusiones tanto en el ámbito científico como en la tecnología y la vida cotidiana.

En los últimos años, el fenómeno cobró mayor relevancia debido a su creciente intensidad, lo que generó dudas sobre sus efectos en el planeta y en los sistemas globales de navegación y comunicación.

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La AMAS se caracteriza por una disminución en la intensidad del campo magnético en esta región, lo que genera una “depresión” geomagnética que afecta las mediciones tanto desde el espacio como desde la superficie terrestre.

A diferencia de otras áreas del planeta, donde el campo magnético es más fuerte y estable, en esta zona la protección natural contra las partículas solares y la radiación cósmica es más débil, lo que podría tener implicaciones en varios aspectos de la vida en la Tierra.

Desde su descubrimiento en la década de 1950, la AMAS fue objeto de diversas teorías que intentan explicar su origen y evolución.

Los investigadores sugieren que esta anomalía podría ser el resultado de irregularidades en los flujos de materiales metálicos en el núcleo externo de la Tierra, lo que interfiere con la generación del campo magnético en esta región. Sin embargo, los estudios más recientes indican que la anomalía no es simplemente un defecto aislado, sino que forma parte de un ciclo natural en la dinámica del núcleo terrestre.

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Qué área abarca la Anomalía Magnética del Atlántico Sur

La anomalía abarca una extensa área que se extiende desde la costa suroeste de África hasta Sudamérica, donde los cinturones de radiación de Van Allen, que rodean la Tierra, se encuentran más cerca de la superficie. Esto provoca un debilitamiento del campo magnético a unos 200 kilómetros de altura.

Este debilitamiento facilita la entrada de partículas solares y vientos cósmicos en la atmósfera y la órbita terrestre, lo que representa un peligro tanto para los satélites como para las naves espaciales que atraviesan esta región.

La Estación Espacial Internacional (EEI), que frecuentemente pasa por esta área, experimentó efectos notorios debido a la exposición a niveles más altos de radiación.

A lo largo de los años, la AMAS fue monitoreada por diversas agencias científicas, como la NASA, la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial de Estados Unidos (NGA) y el Centro Geográfico de Defensa del Reino Unido. Estos estudios mostraron que la intensidad del campo magnético en la región disminuyó un 7% en los últimos cuatro años, lo que generó preocupación. Este debilitamiento aumenta la exposición a la radiación cósmica, poniendo en riesgo los sistemas de comunicación, navegación e infraestructura espacial.

Fecha de publicación: 04/04, 9:40 am