La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) emitió una alerta sanitaria y ordenó el retiro del mercado de 89.592 frascos de ibuprofeno infantil luego de detectar posibles contaminantes en el producto. La decisión fue adoptada tras la recepción de múltiples reportes que advertían sobre la presencia de una “masa gelatinosa” y partículas negras dentro del medicamento.
El retiro alcanza a una suspensión oral de ibuprofeno para niños con una concentración de 100 miligramos por cada 5 mililitros, comercializada en envases de 120 mililitros (4 onzas líquidas) y distribuida en diferentes regiones de Estados Unidos.
Retiro de ibuprofeno infantil: cuáles son los lotes afectados
Según detalló la FDA, los lotes alcanzados por la medida son 7261973A y 7261974A, ambos con fecha de vencimiento del 31 de enero de 2027.
El medicamento fue fabricado para Taro Pharmaceuticals USA, Inc., empresa con sede en Hawthorne, Nueva York, mientras que la producción estuvo a cargo de Strides Pharma Inc. en India, una compañía dedicada a la elaboración de medicamentos genéricos y de venta libre para distintos mercados internacionales.
La agencia estadounidense explicó que la presencia de materiales extraños dentro del producto podría comprometer su calidad y seguridad, motivo por el cual decidió avanzar con el retiro preventivo de todas las unidades correspondientes a los lotes afectados.
Qué riesgos implica la contaminación del ibuprofeno infantil
La FDA clasificó esta medida como una retirada de Clase II, una categoría que se utiliza cuando el uso o la exposición a un producto puede provocar efectos adversos temporales o médicamente reversibles, aunque la probabilidad de consecuencias graves para la salud es considerada baja.
Como medida preventiva, el organismo recomendó a consumidores, farmacias y distribuidores revisar los números de lote de los frascos adquiridos y suspender inmediatamente su uso si corresponden a los alcanzados por la retirada.
Las autoridades sanitarias recordaron además la importancia de adquirir medicamentos a través de canales habilitados y de mantenerse atentos a las alertas oficiales, especialmente cuando se trata de productos destinados al uso pediátrico, donde la seguridad y el control de calidad resultan fundamentales.