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Impacto ambiental

Por qué los Juegos Olímpicos de Invierno podrían desaparecer

Los Juegos Olímpicos de Invierno enfrentan crecientes dificultades por la pérdida de nieve, el impacto ambiental y la reducción de sedes viables.

Sí, la crisis climática también avanza sobre el deporte global y amenaza directamente la viabilidad de los Juegos Olímpicos de Invierno. La falta de nieve, el aumento de las temperaturas y la fragilidad de los ecosistemas de montaña reducen año a año las opciones de sedes posibles.

Por qué los Juegos Olímpicos de Invierno podrían desaparecer

El propio Comité Olímpico Internacional (COI) reconoce que, de mantenerse la tendencia actual, el número de ciudades capaces de albergar este tipo de competencias podría reducirse a la mitad a mediados de siglo.

Los Juegos de Milán-Cortina 2026, que se inauguran este viernes, llegan atravesados por ese escenario. Los organizadores intentaron minimizar el impacto ambiental mediante el uso de instalaciones ya existentes y algunas medidas simbólicas, como antorchas reciclables y recargables. Sin embargo, distintos informes advierten que el evento tendrá una huella climática significativa.

Emisiones y menos nieve

Según New Weather Institute, los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 generarán cerca de 930.000 toneladas de dióxido de carbono (CO₂) según la agencia de noticias EFE.

A ese volumen se sumarían otras 1,3 millones de toneladas vinculadas a los acuerdos de patrocinio, lo que equivaldría a la pérdida de unos 5,5 kilómetros cuadrados de nieve, una superficie comparable a más de 3.000 pistas de hockey.

Italia perdió 265 estaciones de esquí en los últimos cinco años.

La Fundación Centro Euro-Mediterráneo sobre el Cambio Climático (CMCC) alertó además que muchas de las sedes olímpicas llegarán a la ceremonia inaugural con temperaturas superiores a la media histórica y niveles de nieve por debajo de lo habitual. Estudios científicos vienen advirtiendo desde hace años sobre el impacto del calentamiento global en la capa de nieve de los Alpes, una región clave para los deportes de invierno.

El informe del New Weather Institute subraya que, solo por las emisiones directas del evento, podrían perderse en los próximos años unos 2,3 kilómetros cuadrados de cobertura de nieve y más de 14 millones de toneladas de hielo glaciar. En ese contexto, recuerda que Italia perdió 265 estaciones de esquí en los últimos cinco años, mientras que en Suiza cerraron 55 telesillas y teleféricos.

Riesgos climáticos

La problemática no se limita a los Juegos de Invierno. El COI ya admitió que también será cada vez más complejo organizar los Juegos Olímpicos de Verano en agosto debido al calor extremo. Un informe de la consultora internacional Oliver Wyman estima que riesgos climáticos como el estrés térmico, los eventos meteorológicos extremos y la contaminación podrían reducir hasta un 14 % los ingresos anuales del deporte mundial.

. El COI ya admitió que también será cada vez más complejo organizar los Juegos Olímpicos de Verano en agosto debido al calor extremo.

El estudio advierte que estos riesgos ya afectan calendarios, audiencias y operaciones, y podrían generar pérdidas de 517.000 millones de dólares en 2030 y hasta 1,6 billones en 2050. Más del 90 % de los derechos de retransmisión y el 76 % de los ingresos por patrocinio del deporte profesional dependen de actividades al aire libre, especialmente vulnerables al deterioro ambiental.

Como ejemplo reciente, el informe menciona el Abierto de Australia de tenis, donde partidos debieron adelantarse ante temperaturas superiores a los 40 grados. Jugadores y recogepelotas sufrieron las consecuencias físicas del calor extremo, y la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, calificó la situación de “locura”.

Compromisos globales del COI

Frente a este escenario, el COI incorporó la sostenibilidad como eje central de su Agenda 2020 y 2020+5. Desde 2030, exigirá que todas las ediciones olímpicas tengan un impacto positivo en el clima. Junto con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), también elaboró guías para reducir el impacto de las competiciones sobre la biodiversidad, promoviendo el uso de sedes existentes, transporte público y materiales sostenibles.

El COI incorporó la sostenibilidad como eje central de su Agenda 2020 y 2020+5.

Algunas ediciones recientes marcaron avances desiguales. Río 2016 impulsó un proyecto para reducir dos millones de toneladas de emisiones, mientras que Tokio 2020 apostó por energías renovables y medallas fabricadas con metales reciclados, aunque organizaciones ambientalistas cuestionaron su sostenibilidad real. París 2024, en cambio, logró reducir un 54,6 % sus emisiones respecto de Londres 2012 y Río 2016, y se convirtió en referencia con su modelo de “Juegos de bajas emisiones”.

La presión también llega desde el mundo del deporte. Cuatrocientos atletas olímpicos reclamaron al COI priorizar la lucha contra el cambio climático, y distintos comités nacionales comenzaron a adoptar sellos y guías de sostenibilidad. En España, por ejemplo, el Comité Olímpico fue finalista de los Premios de Acción Climática 2025 por su programa de “Evento Deportivo Sostenible”.

Fecha de publicación: 04/02, 4:40 pm