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Ecosistemas marinos

Piratas del sábalo pescan frente a la cancha de River y contrabandean a Uruguay: así es el negocio millonario

Navegan de noche para no ser descubiertos y contrabandean pescado y bebidas hacia la zona de Colonia, Uruguay. Obtienen USD 4.800 por día.

Piratas del sábalo pescan en la desembocadura de los arroyos Maldonado y Medrano, frente a la cancha de River Plate, donde los peces “lomean” sobre la superficie. Desde allí, directo a Colonia, Uruguay, donde reciben a cambio USD 4.800 por día. Un negocio millonario, ¿no? Así opera los piratas del sábalo y, además, del fernet.

Pescadores ilegales arrasan con los sábalos frente a la cancha de River y los contrabandean a Colonia, Uruguay

Estos pescadores ilegales están destruyendo el ecosistema marino de la región, ya que sin los sábalos el ecosistema colapsaría. Lo saben los dorados, que van allí a alimentarse y cada vez se ven menos en la zona.

Los piratas del sábado extienden su zona de pesca hasta Quilmes, en el Sur de la provincia de Buenos Aires, y sobre el Río Uruguay, justo en la desembocadura del Guazú.

Estos pescadores actúan por fuera de la ley, pero apañados por la protección política de un senador provincial peronista de Entre Ríos, quien habría intercedido por ellos, según denuncia el periodista Hernán Cappiello, de La Nación.

Para pescar, van sin luces en un tracker de 8,5 metros de largo, con un poderoso motor Honda de 250 HP fuera de borda, hacia la Costa uruguaya, donde se produce el intercambio en el momento: comida por dólares. Muchos dólares.

Los pescadores llaman al río el desierto ya que de noche no se ve nada y esto les permite a lo lejos poder divisar al Guardacostas de Prefectura y, si las cosas salen mal, poder acelerar a fondo y escapar.

En la lancha, los piratas trasladan hasta 16.000 kilos de pescado por semana en sus trackers cargados, lo que equivale a unos 12.800 dólares en efectivo a la semana.

Sin los sábalos, el ecosistema marino de la zona colapsaría

Sábalo en Argentina

Este pescado que se contrabandea hacia el Uruguay, en Argentina casi no es consumido. El 90 % se exporta a Brasil, Colombia y África, donde se lo utiliza para hacer harina de pescado o aceite de pescado, que es utilizado en la elaboración de alimentos balanceados. Durante el último año, los cupos de exportación se redujeron a poco mas de 6000 toneladas por la bajante del Paraná.

A raíz de esta situación, pescadores artesanales Del Río de la Plata y navegantes frecuentes de la zona, advirtieron a La Nación lo que estaba sucediendo y brindaron la información precisa. Algunos usuarios del río fueron amenazados por estos pescadores furtivos.

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Parte de la actividad fue corroborada por una investigación del juez federal de Gualeguaychú Hernán Viri, quien detuvo y procesó con prisión preventiva a cuatro personas por contrabando triplemente calificado: Leonardo Fabián Ceballo, Maricel Soria, Sergio Gabriel Ceballo y Walter Manuel Cano.

A los procesados se los implicó por afectar la salud pública y, por el valor de la mercadería, que llega en este caso a los 30 millones de pesos. «Ha quedado acreditado en las probanzas recolectadas en el marco de la presente investigación que pudo haberse logrado un patrimonio valuado en más de 30 millones de pesos”, describe Viri.

Y agrega: “Contando para ello con embarcaciones y logística para mover miles de kilos de pescado de contrabando, obteniendo así ganancias en dólares, sin poder justificar, ninguno de sus integrantes, capacidad económica registrada para acreditar legalmente dicho nivel patrimonial”.

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Problema ambiental

Silvio Arenas, inspector de la Dirección General de Fiscalización de Entre Ríos, le comentó al juez federal Viri que las normas de la zona donde actúa la organización permiten pescar hasta 100 sábalos, boga y tararira diarios con redes que no pueden exceder de los 250 metros de paño y un nudo o mayor a los 15 centímetros, para que los peces más pequeños puedan escapar. 

En este sentido, Arenas dice que el tipo de pesca de la organización era “predatorio” y “descontrolado”. “Afecta de manera grave el recurso natural ictícola, ya que realizan este tipo de lanceo (técnicas para pescar) entre dos o tres veces por día capturando los cardúmenes, sobre todo en época reproductiva que va desde octubre a marzo”, remarca.

A raíz de esta situación, en diálogo con La Nación, la Prefectura naval cuenta que hace operativos y envia información sobre el decomiso de redes y trasmallos en Quilmes y Ensenada.

También explica que fueron labradas infracciones administrativas por falta de matrícula o elementos de seguridad. La excepción es la investigación entrerriana, donde la Prefectura hizo seguimientos a oscuras, vigilancias en la noche, discretas averiguaciones entre pescadores y, además, vendedores mayoristas de fernet. Así dieron con los contrabandistas.

Según publicó La Nación en su sitio web, los que antes eran unos “desarrapados” del río ahora se presentan como pescadores poderosos, que se dedican a la pesca indiscriminada, encargando trackers nuevos en los astilleros y pagándolos US$ 60.000 en efectivo, cruzando a Uruguay.

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Fecha de publicación: 04/04, 4:03 pm