¿No son transgénicos? Europa avanza con una tecnología que podría cambiar el futuro del campo

La Unión Europea dio un paso clave para flexibilizar el uso de las llamadas Nuevas Técnicas Genómicas (NTG), una biotecnología que promete desarrollar cultivos más resistentes al cambio climático, a las sequías y a las enfermedades, pero que también genera fuertes cuestionamientos por parte de organizaciones ambientales y pequeños productores.

La iniciativa, respaldada por una mayoría de países europeos y promovida en el Parlamento Europeo por la eurodiputada sueca Jessica Polfjärd, busca actualizar las reglas que hasta ahora colocaban a estas tecnologías dentro de la misma categoría regulatoria que los organismos genéticamente modificados (OGM).

Según sus defensores, las NTG permitirán desarrollar variedades agrícolas con menor necesidad de agua, fertilizantes o pesticidas, además de mejorar la productividad en un contexto marcado por fenómenos climáticos cada vez más extremos.

Qué son las nuevas técnicas genómicas

A diferencia de los OGM tradicionales, aclararon que las NTG no incorporan ADN de otras especies. Se basan en herramientas de edición genética que modifican genes ya presentes en la planta para potenciar determinadas características.

Por ese motivo, aunque las semillas obtenidas mediante estas técnicas siguen siendo organismos modificados genéticamente, no son consideradas transgénicas.

Las NTG no incorporan ADN de otras especies, aclararon.

Entre las aplicaciones que ya se investigan figuran cultivos capaces de tolerar mejor la sequía, resistir enfermedades o producir alimentos con características específicas, como trigo con menor contenido de gluten.

Un cambio regulatorio con límites

El acuerdo alcanzado entre el Parlamento Europeo y los Estados miembros establece que una parte de estas nuevas variedades podrá ser considerada equivalente a las obtenidas mediante mejoramiento convencional, siempre que presente un número limitado de modificaciones genéticas.

Sin embargo, la flexibilización no será total. Las variedades desarrolladas para resistir herbicidas o producir insecticidas continuarán prohibidas, mientras que ninguna técnica genómica será autorizada dentro de la agricultura orgánica.

Además, las semillas deberán indicar que fueron obtenidas mediante NTG, aunque esa información no aparecerá en el etiquetado final de los alimentos comercializados.

La propuesta cuenta con el respaldo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y de organizaciones agropecuarias como la Copa-Cogeca, que consideran que la medida permitirá mejorar la competitividad del agro europeo frente a países como Estados Unidos y China, donde estas tecnologías ya se utilizan.

Críticas ambientales a la normativa europea

El avance de las NTG volvió a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa desde hace años al sector agroalimentario europeo.

Organizaciones ambientalistas, agricultores orgánicos y representantes de pequeñas explotaciones rurales cuestionan la iniciativa por considerar que puede acelerar la concentración del mercado de semillas en manos de grandes compañías biotecnológicas.

También advierten sobre el riesgo de una mayor homogeneización genética de los cultivos y reclaman que los consumidores tengan acceso a información más transparente sobre los alimentos obtenidos mediante estas técnicas.

Para estos sectores, la discusión excede el aspecto tecnológico y plantea interrogantes sobre el modelo agrícola que Europa quiere impulsar en las próximas décadas, en un contexto marcado por la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria.

EconoSus: Equipo de redacción de Economía Sustentable. Brindamos información sobre empresas y gobiernos responsables en mejorar la calidad de vida y favorecer el desarrollo social sustentable.