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Fortalecer comunidades

Mujeres que polinizan futuro: un proyecto apícola que rompe barreras de género y ganó un premio clave

Ganaron $10 millones en un concurso nacional y trabajan con apicultura sostenible en el monte santiagueño. Cómo funciona el proyecto y por qué su trabajo impacta en el ambiente.

En una actividad históricamente masculinizada como la apicultura, un grupo de mujeres rurales de la provincia de Santiago del Estero decidió romper el techo de cristal: formaron un espacio propio de trabajo colectivo y cuidado del entorno natural que acaba de ganar un premio clave para seguir creciendo.

El proyecto se llama “Mujeres que Polinizan Futuro” fue uno de los ganadores del concurso solidario “Bimbo Alimenta tu Causa”, una convocatoria nacional que premió iniciativas vinculadas a la alimentación saludable, la sustentabilidad y la inclusión.

Como parte de sus 30 años de Grupo Bimbo en Argentina, el certamen destinó un total de $30 millones a proyectos sociales de todo el país, con un jurado integrado por referentes como Adrián Cormillot, Luis Pavesio y Gino Tubaro. Dentro de la categoría Sustentabilidad, “Mujeres que Polinizan Futuro” se destacó por su enfoque territorial y su impacto ambiental y social en Santiago del Estero.

Mujeres al poder: trabajo colectivo y autonomía económica

“Mujeres que Polinizan Futuro” es un proyecto de apicultura sostenible que se desarrolla en Santiago del Estero y busca fortalecer el trabajo de mujeres rurales a partir de la producción apícola en el monte nativo. La iniciativa fue presentada por APONA (Asociación de Apicultores Orgánicos del Norte Argentino) y resultó ganadora en la categoría «Sustentabilidad» del concurso solidario.

Según precisaron en diálogo con Economía Sustentable, el proyecto tiene como eje la creación de un apiario comunitario y la formación técnica en apicultura sostenible, con el objetivo de generar ingresos, promover el trabajo colectivo y cuidar el entorno natural. A través de talleres y prácticas productivas, las mujeres participan activamente en todas las etapas del proceso apícola.

Además del impacto productivo, la propuesta apunta a fortalecer la autonomía económica y el liderazgo de mujeres en contextos rurales, en una provincia donde el acceso a oportunidades laborales formales suele ser limitado. En ese cruce entre trabajo, ambiente y comunidad se inscribe el espíritu del proyecto.

Romper barreras

La apicultura es una actividad históricamente masculinizada, pero en Santiago del Estero el proyecto busca revertir esa lógica. “Durante años vimos que la apicultura estaba muy masculinizada. Las mujeres siempre estuvieron presentes, pero invisibilizadas. Recién en 2021 empezamos a trabajar específicamente para aumentar su participación y que pudieran acceder a colmenas propias”, explicó Irene de la Silva, secretaria de la Asociación APONA, a Economía Sustentable.

Actualmente, alrededor de 30 mujeres forman parte de la Asociación APONA y representan el 15 % del total de personas asociadas. A partir del financiamiento obtenido a través del concurso de Grupo Bimbo, se sumarán además otras 25 mujeres líderes de distintas comunidades rurales.

Según explicaron desde la organización, la apicultura se presenta como una actividad compatible con otras tareas cotidianas y de cuidado, lo que la vuelve especialmente viable para mujeres rurales. “Una mujer con diez colmenas en propiedad no necesita más de dos horas semanales para atenderlas, dependiendo de la época del año”, detalló Irene de la Silva.

Además del ingreso económico, el trabajo apícola fortalece el rol de las mujeres dentro de sus comunidades. La producción se organiza de forma colectiva y familiar, con colmenas ubicadas cerca de los hogares, lo que permite combinar la actividad productiva con la vida cotidiana y generar mayor autonomía sin necesidad de migrar o abandonar el territorio.

Apicultura sostenible: cuidar el monte mientras se produce

Más allá de su impacto social, el proyecto tiene un fuerte eje ambiental. La apicultura sostenible que promueven desde APONA se basa en la preservación del monte nativo y en prácticas productivas compatibles con el ecosistema.

“Una colmena cuida alrededor de tres kilómetros a la redonda de monte nativo. Para la certificación orgánica es una condición no negociable”, explicaron desde la asociación. Por eso, sostienen que “donde hay un apicultor, hay monte en pie”.

A lo largo de los años, el trabajo apícola permitió incluso observar procesos de regeneración del monte en zonas de producción orgánica. A través de imágenes satelitales, la organización pudo constatar mejoras en áreas donde se prioriza un uso no extractivo, no maderero y regenerativo del territorio, demostrando que producir y conservar no son caminos opuestos.

El premio que potencia la concientización

Ganar el concurso solidario “Bimbo Alimenta tu Causa” representó un impulso clave para el proyecto. “Estamos muy felices y agradecidos. Este financiamiento nos permite avanzar en una inclusión genuina de las mujeres en la apicultura y sostener la justicia de género de la mano de la emancipación económica”, señaló De la Silva.

El premio será destinado principalmente a capacitaciones específicas para mujeres y jóvenes en al menos tres comunidades de Santiago del Estero. Al finalizar los cursos, las participantes podrán acceder a colmenas propias y a los equipos necesarios para iniciar su actividad productiva.

Además, la miel producida en el marco del proyecto será comercializada bajo la marca Wayra, que en los próximos años incorporará frascos provenientes de estas cosechas. Desde la organización destacaron que el financiamiento se suma a un trabajo sostenido de años entre APONA y la cooperativa Coopsol, y que el objetivo es seguir sumando aliados para ampliar el alcance del proyecto.

Fecha de publicación: 07/01, 12:40 pm