Los bancos globales, como JP Morgan y Santander volvieron a aumentar su exposición al sector fósil a pesar de los compromisos asumidos en los últimos años para acompañar la transición energética.
Así lo advirtió el informe Banking on Climate Chaos 2026, elaborado por una coalición internacional de organizaciones ambientalistas y de la sociedad civil que monitorean el rol del sistema financiero en la expansión de los combustibles fósiles.
El estudio identificó un fuerte crecimiento del financiamiento destinado a empresas vinculadas a la expansión del petróleo, el gas y el carbón durante 2025.
Según los datos relevados, las entidades financieras aportaron US$ 508.000 millones a compañías que impulsan nuevos proyectos fósiles, una cifra que representa un incremento del 27% respecto de 2024.
En tanto, desde la entrada en vigencia del Acuerdo de París en 2016, las mayores entidades financieras del mundo destinaron US$ 8,7 billones a la industria del petróleo, el gas y el carbón.
JP Morgan, líder del ranking
El informe ubica nuevamente a JP Morgan Chase entre los bancos con mayor financiamiento hacia la industria de los combustibles fósiles. La entidad estadounidense figura entre las principales proveedoras de capital para empresas del sector energético, consolidando una tendencia que las organizaciones impulsoras del estudio consideran incompatible con los objetivos climáticos internacionales.
El informe también advierte que el respaldo financiero a la expansión de los combustibles fósiles está altamente concentrado. Según los datos relevados, apenas 12 entidades bancarias -bautizadas como los “Dirty Dozen” o “Doce Sucios”– concentraron cerca del 40% del financiamiento bancario mundial destinado al sector fósil durante 2025.
En otras palabras, un grupo que representa apenas el 0,6% de los casi 2.000 bancos incluidos en la base de datos BOCC+ controló una porción significativa de las operaciones vinculadas al petróleo, el gas y el carbón.
“Un pequeño oligopolio bancario controla la mayoría de las operaciones de financiación en el sector de los combustibles fósiles”, señala el reporte.
Santander y las metas climáticas bajo revisión
Una parte del informe pone el foco sobre el Santander, al señalar cambios en algunos de sus compromisos ambientales.
De acuerdo con el reporte, la entidad española “relajó” ciertos objetivos vinculados a la reducción de emisiones financiadas, especialmente en sectores intensivos en carbono. Según el reporte, la entidad española casi duplicó sus compromisos de deuda con empresas vinculadas a los combustibles fósiles en 2025 en comparación con 2021.
Santander “relajó” ciertos objetivos vinculados a la reducción de emisiones financiadas,
Al mismo tiempo, los autores sostienen que el banco diluyó sus objetivos de reducción de emisiones para 2030 y flexibilizó algunas de sus políticas de exclusión.
Los autores del estudio advierten que este tipo de modificaciones puede afectar la credibilidad de los planes de descarbonización impulsados por el sector financiero.
Un escenario que complica los objetivos climáticos
El informe destaca que el crecimiento del financiamiento fósil se produce en un contexto en el que la comunidad científica insiste en la necesidad de reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero para mantener vivo el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5°C.
Para las organizaciones que elaboraron el reporte, la expansión de nuevos proyectos de petróleo, gas y carbón resulta incompatible con ese escenario. En este contexto, los autores sostienen que el sistema financiero enfrenta el desafío de transformar los compromisos climáticos en decisiones concretas de asignación de capital.