Un grupo de 146 investigadores internacionales pidió que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconozca formalmente al cambio climático como una emergencia sanitaria mundial.
La iniciativa surge del informe The Lancet Countdown 2026, que advierte que los impactos del calentamiento global sobre la salud humana se aceleraron durante la última década, mientras las medidas adoptadas para enfrentar la crisis resultan insuficientes: si bien la reducción de la mortalidad por mejora del aire es un avance, crecen los riesgos climáticos.
El documento, elaborado por especialistas de distintas instituciones y países, plantea que el cambio climático dejó de ser únicamente una amenaza ambiental para convertirse en una crisis sanitaria que afecta la supervivencia, la seguridad alimentaria, las condiciones de trabajo y el funcionamiento de los sistemas de salud.
A diez años de la entrada en vigor del Acuerdo de París, los investigadores sostienen que las consecuencias sanitarias del calentamiento global avanzan más rápido que las respuestas internacionales. Por eso, reclaman que la OMS y las Naciones Unidas utilicen sus mecanismos de emergencia y desarrollen nuevas herramientas para coordinar una respuesta de largo plazo.
La propuesta no significa que la OMS ya haya declarado una emergencia sanitaria mundial por el cambio climático. Se trata de una recomendación de los autores del informe, elaborado en colaboración con el organismo internacional.
Por qué los científicos reclaman una emergencia sanitaria mundial
El informe propone crear un nuevo instrumento de la OMS que permita reconocer y abordar formalmente al cambio climático como una emergencia sanitaria global.
La diferencia con los mecanismos actuales es importante. Las herramientas internacionales de respuesta sanitaria suelen activarse frente a acontecimientos concretos, como brotes epidémicos u otras situaciones extraordinarias que requieren coordinación entre países.
El cambio climático, en cambio, representa una amenaza persistente, con múltiples consecuencias que pueden desarrollarse de manera simultánea o acumularse durante décadas.
Los investigadores consideran que esta situación exige una estructura capaz de coordinar políticas de prevención, vigilancia sanitaria, sistemas de alerta temprana, adaptación de los servicios de salud y financiamiento internacional.
El objetivo es que la respuesta no dependa exclusivamente de las emergencias que ya ocurrieron, sino que también permita anticipar riesgos y reducir la exposición de las poblaciones más vulnerables.
La propuesta forma parte de seis prioridades globales que incluyen acelerar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer la cooperación internacional, mejorar el acceso a información científica y garantizar recursos para que los países puedan proteger la salud de sus habitantes.
El calor extremo ya está asociado con 710.000 muertes anuales
Uno de los datos más preocupantes del informe corresponde a las consecuencias de las temperaturas extremas.
Según las estimaciones de The Lancet Countdown, en 2023 el calor estuvo asociado con aproximadamente 710.000 muertes en todo el mundo, el valor más alto registrado en la serie analizada. Más del 70% de esa mortalidad se atribuyó al cambio climático provocado por las actividades humanas.
Además, el promedio anual de muertes relacionadas con el calor aumentó cerca de un 36% durante el período posterior al Acuerdo de París, en comparación con la década anterior.
Sin embargo, los efectos no se distribuyen de manera uniforme. Las personas mayores, quienes trabajan al aire libre, las poblaciones con menos recursos y quienes viven en lugares con escaso acceso a infraestructura de refrigeración o servicios sanitarios enfrentan riesgos particularmente elevados.
El incremento de las temperaturas también agrava enfermedades preexistentes, como el riesgo de infartos y enfermedades cardiovasculares, aumenta la presión sobre los hospitales y puede dificultar la atención médica durante episodios climáticos extremos.
Qué proponen los científicos
El informe reconoce algunos progresos en la lucha contra el cambio climático y sus consecuencias sobre la salud.
En 2025, la inversión mundial en energías limpias alcanzó los 2,1 billones de dólares, mientras que la reducción de la contaminación atmosférica procedente de combustibles fósiles en determinados países ya contribuye a evitar muertes prematuras.
También aumentó la cantidad de gobiernos que incorporan la adaptación sanitaria al cambio climático dentro de sus políticas públicas.
Sin embargo, los avances no compensan la magnitud de los riesgos. Actualmente, solo 56 de los 194 Estados miembros de la OMS cuentan con planes nacionales para adaptar sus servicios sanitarios al cambio climático. Aunque la cifra representa un aumento respecto de 2015, deja a la mayoría de los países sin una planificación específica de este tipo.
A eso se suma la falta de financiamiento. El informe señala que 48 países en desarrollo estimaron necesidades de al menos 3.300 millones de dólares anuales para proteger la salud frente al cambio climático, pero en 2024 recibieron alrededor de 1.100 millones.
La brecha refleja una de las principales contradicciones identificadas por los investigadores: los países con menores recursos suelen enfrentar riesgos elevados y cuentan con menos capacidad para financiar respuestas.
The Lancet Countdown también cuestiona la continuidad de las inversiones y políticas que sostienen la dependencia de los combustibles fósiles.
Según el informe, las 100 mayores empresas de petróleo y gas proyectan para 2040 niveles de producción un 150% superiores a los compatibles con limitar el calentamiento global a 1,5 °C.
La postura de la OMS ante el reclamo de emergencia climática
La OMS reconoció la gravedad de los resultados del informe y advirtió que los efectos del cambio climático sobre la salud se están acelerando en distintas regiones del planeta.
“El cambio climático ya está perjudicando la salud en todas las regiones del mundo y la evidencia demuestra que muchos de estos impactos se están acelerando”, afirmó Diarmid Campbell-Lendrum, responsable de la Unidad de Cambio Climático, Calidad del Aire, Energía y Salud de la OMS en un comunicado.
“Al mismo tiempo, este informe demuestra que la acción climática es una intervención sanitaria. La energía más limpia, los sistemas de salud más sólidos y los sistemas de alerta temprana ya están salvando vidas. Mientras los países se preparan para la COP31, situar la salud en el centro de las políticas climáticas puede ayudar a proteger a las comunidades, fortalecer la resiliencia y generar beneficios inmediatos para la salud y el bienestar de las personas”, agregó.
El organismo también explicó que ya responde a los riesgos sanitarios asociados al cambio climático mediante sistemas de vigilancia, alertas tempranas, planificación de medidas de adaptación y operaciones de emergencia.