Barras proteicas y proteína de suero en polvo. Esos suplementos proteicos son los que más consumen adolescentes argentinos y lo hacen sin control. Así lo determinó una investigación realizada sobre 801 jóvenes de entre 12 y 18 años, de distintas regiones del país, y encontró que casi seis de cada diez adolescentes que utilizan estos productos lo hacen sin indicación de un profesional de la salud.
El consumo de suplementos proteicos entre adolescentes argentinos plantea interrogantes sobre los hábitos alimentarios y la necesidad de supervisión profesional.El estudio, difundido por el grupo de especialistas PROFENI, reveló que el 10,7% de los encuestados consumía suplementos proteicos. Entre los productos más utilizados se encontraban las barras proteicas (75,6%) y las proteínas en polvo a base de suero (66,3%).
Son productos que se pueden adquirir en cual farmacia o dietética, ya que son de venta libre. Por ejemplo en Farmacity, se consiguen en el área de “nutrición y deportes”, barras como las de las marcas Protein Bar o Pure Wellness, a menos de $3 mil cada una. Y en Mercado Libre se pueden adquirir polvos de proteína que van desde los $25 mil hasta $110 mil, dependiendo la marca.
Por qué son importantes las proteínas durante la adolescencia
Según los especialistas, la adolescencia es una etapa de crecimiento acelerado, en la que las proteínas cumplen un papel fundamental en el desarrollo de los músculos, los huesos y otros tejidos.
Sin embargo, alcanzar una determinada cantidad diaria no es el único aspecto que debe considerarse. También importa que la alimentación aporte todos los aminoácidos esenciales que el organismo necesita.
Para el doctor Omar Tabacco, integrante de PROFENI y expresidente de la Sociedad Argentina de Pediatría, los resultados muestran que “no deberíamos hablar sólo de cuántas proteínas consumen los adolescentes, sino también de dónde provienen. En esta etapa es importante priorizar alimentos que aporten proteínas completas, es decir, con todos los aminoácidos esenciales que el organismo necesita. Las proteínas de origen animal cumplen con esta característica y, dentro de ellas, los lácteos tienen además la ventaja de aportar otros nutrientes fundamentales para el crecimiento”.
El 51,7% de los participantes presentaba una frecuencia alta de consumo de alimentos fuente de proteínas, principalmente de origen animal, como huevos, quesos, leche, yogur y carnes.
En la misma línea, la doctora Mabel Carosella, médica pediatra e integrante de PROFENI, explicó: “La adolescencia representa un período exigente desde el punto de vista nutricional. Las necesidades de proteínas son superiores a las de la población adulta por su papel en el crecimiento de la masa muscular y ósea -está construyéndose buena parte del capital que acompañará a la persona durante la vida adulta. Por eso es una oportunidad especialmente importante para incorporar alimentos con una buena densidad nutricional”.
Qué encontraron sobre el consumo de suplementos proteicos
Uno de los hallazgos del estudio es que los adolescentes que más proteínas incorporaban a través de los alimentos también tendían a utilizar suplementos con mayor frecuencia.
Entre quienes consumían suplementos más de cuatro días por semana, el 43% ya presentaba una frecuencia alta de consumo de proteínas provenientes de alimentos.
Además, solo el 41,8% de los adolescentes que utilizaban suplementos lo hacía por indicación profesional, un dato que plantea interrogantes sobre la necesidad de estos productos y su utilización sin asesoramiento.
“Incorporar más proteína no significa necesariamente alimentarse mejor. Si un adolescente ya cubre sus requerimientos mediante una alimentación adecuada, agregar suplementos puede ser innecesario. La prioridad debería estar en construir una alimentación variada y suficiente, basada en alimentos, y reservar la suplementación para situaciones en las que exista una necesidad concreta y una indicación profesional”, agregó la doctora María Elena Torresani, miembro de PROFENI y doctora en Nutrición.
La recomendación también alcanza a quienes realizan actividad física. Aunque las necesidades de proteínas pueden aumentar según la intensidad del entrenamiento, los especialistas destacan que es posible cubrirlas mediante una alimentación adecuada y que los suplementos deben reservarse para situaciones específicas.
“La evidencia sobre posibles efectos a largo plazo de ingestas proteicas elevadas y sostenidas en adolescentes es aún limitada, y debemos atender especialmente a que una proporción importante de quienes utilizan suplementos lo hace sin supervisión profesional”, remarcó la Lic. Florencia Flax Marcó, nutricionista e integrante de PROFENI.
Por qué importa la calidad de los alimentos y no solo las proteínas
El estudio también pone el foco en el concepto de matriz alimentaria, que hace referencia a la combinación de nutrientes y componentes presentes en los alimentos y a cómo interactúan entre sí.
A diferencia de los suplementos que concentran proteínas de manera aislada, los alimentos completos pueden aportar otros nutrientes importantes para el desarrollo.
En este sentido, desde PROFENI destacan el papel de los lácteos, como la leche, el yogur y el queso, porque combinan proteínas de alto valor biológico con calcio, un mineral fundamental para la formación y el mantenimiento de los huesos y los dientes. Desde Harvard también desaconsejan el consumo de barritas de cereales, café y galletitas en el desayuno.
El profesor Sergio Britos, integrante de PROFENI y director del Centro de Estudios sobre Política y Economía de la Nutrición (CEPEA), subrayó que “este aspecto adquiere particular relevancia ante otro problema nutricional observado en nuestro país: la ingesta insuficiente de calcio, que se evidenció en diferentes relevamientos en poblaciones de distintas edades”.
Los especialistas también señalaron que el yogur, al ser un alimento fermentado, puede aportar microorganismos vivos. En ese sentido, mencionaron el interés científico por la relación entre los alimentos fermentados, la microbiota intestinal y el aprovechamiento de los nutrientes.
Un estudio que abre interrogantes sobre los hábitos alimentarios
La investigación es la primera realizada en Argentina y una de las primeras de la región en analizar simultáneamente el consumo de alimentos fuente de proteínas y el uso de suplementos proteicos entre adolescentes.
Sin embargo, sus autores aclararon que los resultados no pueden extrapolarse al conjunto de los adolescentes argentinos, por lo que deben interpretarse como información sobre los hábitos del grupo estudiado.
“El desafío no pasa por promover indiscriminadamente un mayor consumo de proteínas, sino por mejorar la calidad global de la alimentación durante una etapa decisiva del crecimiento: cubrir los requerimientos a través de alimentos completos, priorizar proteínas de alta calidad, asegurar nutrientes críticos como el calcio e incorporar variedad a la dieta”, concluyeron desde PROFENI.