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Desafío

La Joya Agro: cómo un ingeniero agrónomo convirtió las redes en una herramienta educativa

En un sector históricamente atravesado por la falta de comunicación, un ingeniero agrónomo encontró en las redes sociales una herramienta para explicar el agro en términos simples y accesibles. Con “La Joya Agro”, combina contenido técnico y viralidad para acercar la producción de alimentos a millones de usuarios.

Durante años, el campo y la ciudad convivieron con una distancia marcada por la falta de información directa. Mientras millones de personas consumen pan, carne, frutas o verduras todos los días, pocas conocen en detalle cómo se producen esos alimentos, qué procesos atraviesan o qué tecnología se utiliza en cada etapa.

En ese escenario, el ingeniero agrónomo Bruno Riboldi encontró una oportunidad: usar las redes sociales para explicar el agro en un lenguaje simple y cercano. Así nació La Joya Agro, una cuenta que hoy supera los 2,3 millones de seguidores en Instagram y que busca mostrar, tranqueras adentro, cómo se siembra, se produce y se trabaja en el campo argentino.

De productor a creador de contenido: cómo nació La Joya Agro

El proyecto comenzó después de la pandemia, cuando Riboldi pasó más tiempo en el campo, trabajando en su empresa. Entre las tareas diarias encontró momentos para registrar lo que hacía y compartirlo en redes sociales. En ese entonces, su comunidad era mínima: alrededor de cien personas. Pero las preguntas que empezaron a llegar marcaron el rumbo.

La ganadería es una de las actividades que Riboldi suele mostrar en sus contenidos

“Había una desinformación básica que para nosotros, los productores agropecuarios y para mí como ingeniero agrónomo, era muy obvia”, explicó Bruno a Economía Sustentable. Mientras mostraba la siembra de trigo, explicaba cómo funcionaba una sembradora, cómo se coloca la semilla en el suelo o cuánto tiempo transcurre entre la siembra y la cosecha. También respondía inquietudes simples: cómo se limpia la semilla, cómo se guarda de un año al otro o de dónde salen los alimentos que luego llegan a la mesa.

Lo que parecía contenido cotidiano reveló una demanda más profunda. “Denoté que había una necesidad latente del sector agropecuario de poder comunicar lo que hacemos, pero de una manera más personalizada, más simple y menos técnica”, explicó. Ese vacío no solo estaba del lado de la audiencia urbana, sino también dentro del propio sector, que durante años tuvo dificultades para mostrar su trabajo más allá de los límites del campo.

Los procesos productivos que antes quedaban puertas adentro hoy se comparten en tiempo real

Con el tiempo, el respaldo llegó desde distintos ámbitos: productores, universidades, referentes técnicos y empresas comenzaron a apoyar la iniciativa. Lo que empezó como una serie de videos espontáneos terminó consolidándose como un espacio de divulgación que hoy conecta a millones de personas con procesos productivos que, hasta hace poco, ocurrían lejos de la mirada pública.

Comunicar el agro sin perder alcance: el desafío de lo técnico y lo viral

En sus primeros años, la audiencia de La Joya Agro estaba compuesta mayoritariamente por productores, veterinarios, ingenieros agrónomos y profesionales del sector. Sin embargo, el crecimiento sostenido de los videos amplió ese universo. “Pasando de los 300 mil seguidores hasta hoy, noté que ya me sigue gente que no solo es de campo, sino que le gusta el campo o algún tema agropecuario”, explicó Riboldi. Animales, alimentos, motores o vida al aire libre comenzaron a atraer a públicos diversos.

Las redes sociales se convirtieron en una herramienta para acercar el campo a la ciudad

Ese cambio implicó un desafío central: cómo sostener el rigor técnico sin resignar alcance. “El desafío está en hacer contenido técnico pero sin perder la importancia del alcance y la viralidad”, señaló. Para el ingeniero, un video demasiado especializado que llega a pocas personas no cumple el objetivo educativo que busca el sector. En cambio, traducir procesos complejos a un lenguaje simple y dinámico permite ampliar la conversación.

En ese sentido, Riboldi sostiene que muchas de las resistencias históricas hacia el agro se explican más por la falta de comunicación que por una mala comunicación. “Durante muchos años hubo no comunicación”, afirmó. Las redes sociales, la conectividad y los teléfonos móviles cambiaron ese escenario y habilitaron que cada productor pueda mostrar qué hace “tranqueras adentro” y explicar los procesos con mayor transparencia.

Para él, el impacto no es inmediato, sino acumulativo. A mediano y largo plazo, la circulación constante de información sobre cómo se producen los alimentos podría derivar en consumidores más informados, capaces de elegir con mayor conciencia qué productos consumir y qué prácticas valorar.

Las redes sociales se convirtieron en una herramienta para acercar el campo a la ciudad

Mostrar lo que pasa tranqueras adentro

Para Riboldi, el crecimiento de La Joya Agro no se explica solo por el interés en el contenido técnico, sino por la posibilidad de abrir una puerta que durante años permaneció cerrada. “Hoy cada productor puede mostrar su historia, cómo siembra, qué maquinaria usa o cómo arregla un motor”, señaló. La tecnología permitió superar el temor al “qué dirán” y transformar las redes en una herramienta de transparencia.

Más allá de su pasión por la ganadería, el ingeniero sostiene que lo central no es únicamente qué se comunica, sino cómo se comunica. “Trato de mostrarlo de una manera fresca y orgánica, y que cada persona que termine de ver un video diga: ‘al menos aprendí esto’”, explicó. Desde procesos universitarios de investigación hasta el funcionamiento de maquinaria pesada, el objetivo es que cada contenido tenga un valor educativo, incluso cuando busca ser entretenido.

Con más de 2,3 millones de seguidores en su cuenta principal y una comunidad técnica en crecimiento en su perfil especializado, Riboldi entiende que la responsabilidad es mayor. La apuesta, asegura, es que esa información que hoy circula en redes contribuya a formar consumidores más informados y a reducir la brecha entre quienes producen alimentos y quienes los consumen. En un contexto donde la producción agropecuaria suele quedar atravesada por debates y tensiones, comunicar también se convierte en una forma de construir confianza.

Fecha de publicación: 06/03, 7:31 am