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Plantación

Kissabel: la «supermanzana» roja por dentro que revoluciona la producción en la Patagonia

Con un desarrollo tecnológico de más de una década en el Alto Valle, la manzana Kissabel llega al mercado argentino como una revolución frutícola. Roja por dentro y por fuera, esta variedad busca conquistar al consumidor local y posicionar a la Patagonia en el segmento de productos gourmet global.

En el Alto Valle de Río Negro, una nueva variedad de manzana está captando la atención del mercado global por su particular estética y sus beneficios nutricionales. Se trata de la Kissabel, una fruta que no solo es roja por fuera, sino también en su interior, y que se destaca por su alto contenido de antioxidantes.

Este desarrollo es el resultado de un proyecto internacional de más de 15 años que no utiliza modificaciones genéticas, sino cruzamientos tradicionales. En Argentina, el Grupo Prima (Moño Azul) lidera esta iniciativa, trabajando en conjunto con el INTA para adaptar los clones europeos al clima local y garantizar una fruta de alta calidad.

El trabajo conjunto con el INTA en el Alto Valle de Río Negro fue clave para adaptar esta variedad exótica a las condiciones climáticas de la Patagonia.

Innovación basada en genética tradicional

El secreto de esta «supermanzana» reside en el trabajo de un consorcio global de 14 productores que lograron, mediante cruzas naturales, una fruta con color rojo intenso en su pulpa. A diferencia de otros desarrollos industriales, aquí la clave fue la selección de variedades silvestres con rasgos específicos para maximizar el sabor y el valor nutricional.

Para lograrlo, se trajeron diversos clones al país, los cuales fueron evaluados durante años en las estaciones experimentales del INTA. Tras una validación técnica exhaustiva, se determinó qué variedades se adaptaban mejor al clima patagónico, permitiendo que la producción local hoy alcance estándares competitivos a nivel internacional.

La Kissabel, reconocida mundialmente como la ‘supermanzana’ por su característico color rojo intenso tanto en la piel como en su pulpa.

Rentabilidad en el segmento de productos gourmet

Lo que vuelve a este producto un negocio atractivo para los productores argentinos es su posicionamiento como un artículo specialty. Debido a su rareza, su gusto similiar al de los frutos rojos y su alta demanda, la Kissabel se comercializa a precios significativamente más altos que las manzanas tradicionales, orientándose a segmentos que buscan frutos exóticos y saludables.

Actualmente, con 10 hectáreas ya implantadas y una producción inicial que ronda los 500.000 kilos, la rentabilidad por hectárea supera a las variedades convencionales. Este modelo de negocio permite que las empresas frutícolas diversifiquen su oferta con un producto de alto valor agregado, que hoy es altamente requerido en el mercado interno.

Estrategia de expansión y mercado externo

El éxito inicial ha sido tal que el objetivo de las firmas productoras es alcanzar las 50 hectáreas en el corto plazo. La estrategia es clara: consolidar primero el mercado local para satisfacer la demanda interna, y una vez que las nuevas plantaciones alcancen su madurez, destinar la producción masiva a la exportación hacia mercados exigentes como Europa y Estados Unidos.

Así, desde el Alto Valle, la Patagonia argentina suma un nuevo capítulo en su historia frutícola. Con desarrollo tecnológico local y respaldo de un consorcio global, la Kissabel se perfila como un pilar fundamental para la modernización y sofisticación de la exportación frutícola nacional.

Fecha de publicación: 15/04, 8:40 pm