En la búsqueda por diversificar la matriz energética argentina, investigadoras de la UNICEN y el CONICET analizan el potencial de las cañas que crecen en las riberas de los espejos de agua para producir biogás. A través de un proceso biológico donde microorganismos descomponen la materia orgánica, se obtiene metano que puede transformarse en energía eléctrica, calórica o incluso en combustible para vehículos. Este enfoque ataca directamente la depredación ambiental de los combustibles fósiles, proponiendo una fuente renovable que no compite con la industria alimentaria.
A diferencia del maíz, que es el insumo más utilizado actualmente pero tiene costos elevados y se destina a la alimentación animal, la caña es un cultivo de fácil crecimiento y alta productividad de biomasa. «Aunque la generación de energía es un poco más baja que con las cañas, tienen mayor productividad por hectárea que el maíz», explican las especialistas, señalando que estas ventajas compensan el proceso final y ofrecen una alternativa de economía circular para aprovechar especies que en muchos lugares son consideradas invasoras.
Hacia una matriz energética soberana
Argentina cuenta con un ecosistema de plantas industriales, principalmente en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, que ya transforman residuos orgánicos en electricidad y biofertilizantes. La incorporación de la caña como materia prima permitiría estabilizar los costos de producción, hoy atados a los precios internacionales de los cereales. Además, las científicas estudian mezclas de silajes para potenciar el rendimiento energético, buscando la fórmula óptima para maximizar la producción según la época de corte.
El biogás como motor del cambio
La apuesta por el biogás no es solo una cuestión de transmisión energética, sino una política de Estado que busca reducir la huella de carbono del país. Con un crecimiento del 10,5% en la producción durante 2022, el biogás demuestra ser una pieza clave para abastecer el consumo eléctrico nacional. Proyectos como el de la UNICEN validan que la innovación local es fundamental para transformar recursos subestimados en soluciones energéticas sostenibles y competitivas.