Inundados por la desidia: un terraplén ilegal bloquea el agua y expone la inacción estatal en un partido bonaerense

La tensión crece en el partido bonaerense de Pila, donde productores agropecuarios y vecinos advierten que una intervención irregular está alterando el funcionamiento natural de toda una cuenca hídrica. En medio de lluvias que superaron los 150 milímetros y con nuevas alertas meteorológicas, el foco del conflicto vuelve a concentrarse en un terraplén que impide el paso del agua.

Productores de Pila denuncian que un terraplén ilegal en la laguna San Lorenzo bloquea el escurrimiento del agua hacia el río Salado, agravando las inundaciones tras intensas lluvias

Carlos López, productor de la zona, explicó a TN el origen del problema y su impacto en cadena: “Cuando se producen lluvias en Tandil, Olavarría o Azul, esas aguas vienen por una cuestión de nivel hacia el Salado. En el camino se forman arroyos que atraviesan distintas localidades”.

Un sistema hídrico alterado

En ese recorrido, el arroyo Camarones cumple un rol central dentro de un sistema que históricamente permitió regular excedentes. “Esas aguas vienen por los arroyos, entre ellos el Camarones, que desemboca en la laguna San Lorenzo, que a su vez recibe agua de otros cursos”, detalló López.

El productor recordó que la región fue objeto de obras hidráulicas desde principios del siglo XX para mejorar el drenaje. “Se canalizaron zonas y se hicieron canales como el Canal 9, que arrojan los excedentes hacia el mar”, explicó.

Ese esquema incluía mecanismos de control clave: “Había compuertas que se abrían cuando había mucha agua. A la altura de la ruta 29 se abrían 12 compuertas de tres por tres metros para regular el flujo”.

Sin embargo, ese equilibrio se rompió. “Con las obras del Salado se aceleró el agua hacia el río, pero al mismo tiempo apareció un problema nuevo que nos complica todo”, advirtió.

Ese “problema nuevo” es un terraplén construido en la laguna San Lorenzo. “Un club pesquero que se instaló ahí no tuvo mejor idea que hacer un terraplén. Estas lagunas se llenan y se van vaciando a medida que baja el agua, pero con esto se corta ese proceso”, cuestionó.

La obra, de unos dos metros de altura y reforzada con piedras, funciona como una barrera directa al escurrimiento. “Interrumpe el paso del agua. Entonces, ¿qué pasa? Se inundan todos los campos”, resumió López.

Una ilegalidad sin resolver

Aunque la obra fue declarada clandestina y se ordenó su demolición, la falta de ejecución estatal mantiene el problema y expone el impacto de la inacción en toda la cuenca

El conflicto no es nuevo. Según relató el productor, en 2016 la Autoridad del Agua (ADA) intervino y ordenó remover el terraplén. Sin embargo, la estructura fue reconstruida tiempo después.

“Después pasó un tiempo, lo volvieron a construir y el ADA intervino otra vez, lo declaró clandestino y aplicó una multa”, explicó. En 2023, el organismo volvió a ordenar su demolición.

Pero la resolución nunca se ejecutó. “Lo raro de todo esto es que el expediente empezó a demorarse y se sigue demorando. Eso se decidió en 2023 y hasta hoy no pasa nada”, criticó López.

Mientras tanto, las consecuencias se agravan con cada lluvia. “El año pasado ya nos inundó los campos. Es un terraplén que está firme, consolidado, y el agua no tiene por dónde salir”, describió.

La situación se vuelve aún más crítica tras la alternancia entre sequía y precipitaciones intensas. “Pasó la sequía y el ADA no hizo nada. Ahora volvió el agua y estamos en la misma situación o peor”, sostuvo.

El reclamo también llegó a la Defensoría del Pueblo bonaerense, que visitó la zona y pidió la ejecución de la medida. Sin embargo, la solución sigue sin concretarse.

“Todos esperamos que se cumpla la decisión del ADA, porque así nos inundamos todos”, insistió López. Y agregó: “No sabemos qué hacer. Ya hicimos los reclamos, hablamos con las autoridades, pero no hay respuesta”.

Según denuncian vecinos y productores, el impacto del terraplén excede la laguna San Lorenzo y afecta a otros cuerpos de agua como Aguas Verdes y el propio arroyo Camarones.

“Lo que debería ir hacia el Salado queda atrapado acá. Es agua que no puede circular”, explicó López.

En un escenario de lluvias crecientes e incertidumbre climática, la falta de ejecución de una resolución oficial no solo agrava el problema hidráulico, sino que deja en evidencia una falla estructural: cuando el Estado no actúa, el costo lo paga el territorio.

I M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.