Imprimir sin contaminar: un mercado que apunta a USD 3.800 millones y redefine la industria

La impresión de gran formato atraviesa un cambio estructural. Lo que antes se medía en calidad y velocidad, hoy suma una nueva variable decisiva: el impacto ambiental. Talleres y centros de producción ya no solo compiten por resultados visuales, sino por su capacidad de reducir emisiones, optimizar recursos y operar con menor consumo energético. En ese escenario, las tintas ecosolventes emergen como una de las tecnologías clave que está redefiniendo la producción gráfica.

Un mercado que apunta a USD 3.800 millones y redefine la industria

Este giro no es casual. La presión regulatoria, el endurecimiento de los estándares de calidad del aire interior y el aumento sostenido de los costos energéticos obligan a la industria a replantear sus procesos. A esto se suma un cambio cultural en el mundo corporativo: el 84% de las compañías mexicanas ya publica reportes de sustentabilidad, según la Universidad Panamericana. La sostenibilidad dejó de ser un valor agregado para convertirse en un factor estratégico que impacta decisiones tecnológicas y operativas.

En paralelo, las marcas también ajustan su narrativa. Conceptos como “Make Your Mark” (o “Deja tu huella”), impulsado por Roland DGA, reflejan un intento por alinear innovación, productividad e impacto positivo. La promesa ya no es solo imprimir mejor, sino hacerlo con responsabilidad ambiental.

Tintas más limpias y un mercado en expansión

La transición hacia insumos menos contaminantes avanza con fuerza. Las tintas con baja emisión de compuestos orgánicos volátiles, junto con formulaciones UV ecológicas, ganan terreno sin resignar calidad, durabilidad ni intensidad de color.

El mercado acompaña esta evolución. Según Data Horizzon Research, el segmento global de tintas ecológicas podría alcanzar los USD 3.8 mil millones hacia 2033. Las tintas a base de agua lideran con el 45,3% del mercado, seguidas por las de soja (28,7%), mientras que otras alternativas sustentables continúan creciendo.

Las certificaciones ambientales también juegan un rol cada vez más relevante. Sellos como GREENGUARD Gold y ECOLOGO influyen directamente en proyectos de señalización, decoración comercial y aplicaciones en espacios cerrados, donde la calidad del aire es un factor crítico. En este contexto, adoptar soluciones de impresión ecológica deja de ser una opción reputacional para transformarse en una ventaja competitiva concreta.

“Implementar impresión ecológica no significa sacrificar desempeño”, señala Jaume Carrera, especialista en soluciones de impresión sustentable de Roland DGA para Latinoamérica. “La tecnología actual permite reducir emisiones, optimizar insumos y mantener estándares de calidad profesional sin comprometer productividad”, agrega.

Automatización y eficiencia: el nuevo estándar productivo

La sostenibilidad no solo se juega en las tintas, sino también en cómo se produce. Procesos históricamente ineficientes -como arranques, calibraciones y limpiezas- están siendo optimizados mediante automatización avanzada y sistemas inteligentes que reducen el desperdicio de tinta y sustratos.

En otras áreas de la industria gráfica, como la impresión heatset, ya se registran avances significativos: sistemas de agua de circuito cerrado permiten reciclar hasta el 95% del recurso, lo que equivale a un ahorro anual de 1.200 millones de litros, según Gitnux. Aunque se trata de otro segmento, la tendencia es clara: la eficiencia en el uso de recursos se volvió central para la competitividad.

En gran formato, esto se traduce en mejoras concretas: menos desperdicio en cada arranque, mayor precisión en calibraciones, velocidades más altas que reducen tiempos de operación y sistemas LED-UV que optimizan el consumo energético.

“La eficiencia energética se ha convertido en un diferenciador competitivo real”, afirma Carrera. “Un equipo que produce más en menos tiempo y con menor desperdicio impacta directamente en la rentabilidad del negocio”, añade.

De tendencia a modelo de negocio

La integración de tintas de bajo impacto, automatización inteligente y mayor velocidad productiva está redefiniendo el estándar de la industria. La sostenibilidad ya no se limita a una narrativa corporativa: se incorpora como criterio operativo para reducir costos, mejorar la eficiencia y disminuir la huella de carbono en toda la cadena de valor.

“La innovación tecnológica hoy permite equilibrar productividad y responsabilidad ambiental”, concluye Carrera. “La sostenibilidad no es un gasto adicional; es una inversión estratégica que fortalece la competitividad a largo plazo”.

Más que una tendencia, la impresión ecológica en gran formato representa una evolución profunda del sector. La huella verde dejó de ser opcional: hoy es parte central del negocio.

I M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.