Hallan alarmantes niveles de contaminación por mercurio en pueblos indígenas de Bolivia
Estudios científicos revelaron que las comunidades amazónicas de las cuencas de los ríos Beni, Mamoré y Madre de Dios presentan concentraciones de mercurio que superan ampliamente los límites fijados por la OMS.
Análisis realizados sobre muestras de cabello de habitantes de comunidades indígenas en Bolivia confirmaron una elevada y peligrosa exposición al mercurio. Las poblaciones más afectadas se concentran en las cuencas de los ríos Beni, Mamoré y Madre de Dios, donde el metal pesado sobrepasa por varias veces los niveles máximos considerados aceptables por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Especialistas del Centro de Comunicación e Información de Bolivia señalaron que la principal vía de ingreso del contaminante al organismo es el consumo cotidiano de pescado, base fundamental de la dieta de estas comunidades.

Minería de oro y la cadena trófica
La presencia del metal en los cauces de agua responde a los vertidos directos y sin tratamiento producidos por las cooperativas mineras dedicadas a la extracción de oro.
Una vez liberado en los ríos, el mercurio es transformado por microorganismos en metilmercurio, un compuesto orgánico altamente tóxico que se acumula en los tejidos vegetales y animales:
- Bioacumulación: Los peces carnívoros registran las mayores concentraciones del metal al alimentarse de especies más pequeñas.
- Afectación humana: Al consumir estos peces de forma continua, la población indígena absorbe dosis elevadas de metilmercurio.
A pesar de que universidades estatales bolivianas desarrollaron alternativas técnicas para sustituir el uso de mercurio en la minería y aumentar la eficiencia en la recuperación de oro, las cooperativas mineras rechazan su implementación debido a los costos de inversión inicial y a su fuerte influencia política en la región.

Consecuencias severas para la salud y el ecosistema
El mercurio es una neurotoxina persistente que no se degrada en el ambiente. Sus efectos sobre el cuerpo humano y la fauna son devastadores:
- Daño neurológico e infantil: La exposición al metilmercurio durante el embarazo altera el desarrollo cerebral del feto, provocando secuelas cognitivas permanentes, problemas de memoria, habla y trastornos motores similares a la enfermedad de Minamata.
- Afección sistémica: En adultos, ataca el sistema nervioso central, los riñones y el sistema inmune.
- Impacto en la biodiversidad: En las aves y especies acuáticas, causa alteraciones endocrinas, problemas reproductivos y malformaciones embrionarias.















