El greenwashing avanza en las industrias que impulsan la transición energética

La transición energética también enfrenta sus propias contradicciones. Mientras las empresas aceleran sus compromisos para reducir emisiones y avanzar hacia modelos productivos más sostenibles, crecen las denuncias por prácticas de ecoblanqueo o greenwashing. Según el último informe de la firma de investigación RepRisk, los incidentes de ecoblanqueo aumentaron un 28% durante 2026, un fenómeno que ya llevó a prohibir anuncios de Adidas y Calvin Klein por publicidad engañosa en el sector textil.

El estudio identificó 1.594 empresas relacionadas con incidentes de greenwashing en 2026, frente a las 1.243 registradas el año anterior. Además, la cantidad de incidentes de riesgo vinculados con estas prácticas creció un 112% desde 2022, una evolución que expone las dificultades para garantizar que los compromisos ambientales de las compañías se traduzcan en resultados concretos.

El crecimiento de estos casos coincide con una transformación del mapa de riesgos ambientales corporativos. Los sectores vinculados a la transición energética aumentaron su participación en los incidentes de greenwashing en 11,4 puntos porcentuales durante los últimos cinco años. En cambio, la participación del sector del petróleo y el gas disminuyó 4,9 puntos porcentuales.

El número de empresas vinculadas a incidentes de greenwashing aumentó un 28% en 2026

El desplazamiento no implica que las actividades asociadas a las energías limpias tengan necesariamente un impacto ambiental menor en todos los casos. Por el contrario, plantea la necesidad de evaluar sus efectos más allá de las emisiones y de las declaraciones empresariales sobre sostenibilidad.

“La transición es absolutamente necesaria y representa una gran oportunidad. Sin embargo, el informe subraya que esto no significa necesariamente que esté exenta de riesgos y de contrapartidas”, declaró Alexandra Mihailescu Cichon, vicepresidenta y directora global de desarrollo de mercado de RepRisk.

Qué prácticas de greenwashing afectan a las empresas de transición energética

El informe identifica dos formas frecuentes de greenwashing entre las compañías vinculadas a la transición energética. La primera consiste en comunicar únicamente los beneficios ambientales de una actividad y dejar afuera otros impactos relevantes. La segunda aparece cuando los compromisos y planes corporativos no coinciden con los resultados que las empresas efectivamente alcanzan.

Un ejemplo del primer caso son los centros de datos que utilizan energía libre de emisiones, pero que pueden generar una elevada demanda de agua y presionar la infraestructura local. Aunque su abastecimiento energético contribuya a reducir las emisiones, ese beneficio no elimina otros posibles efectos sobre los recursos naturales y las comunidades cercanas.

La segunda situación puede observarse en proyectos de combustibles renovables que avanzan sin contar con redes de distribución preparadas para transportarlos. En esos escenarios, la distancia entre los anuncios y las capacidades reales de implementación puede poner en duda la efectividad de los compromisos asumidos.

Para Mihailescu Cichon, la transparencia resulta fundamental para evitar que las declaraciones ambientales se conviertan en un riesgo para las compañías y quienes las financian. La directiva advirtió que la falta de información puede exponer a las empresas a cuestionamientos reputacionales y acusaciones de greenwashing, además de trasladar riesgos a bancos y gestores de activos que invierten en ellas.

El problema también alcanza al sistema financiero. RepRisk identificó 305 compañías del sector de servicios financieros vinculadas a incidentes de ecoblanqueo. Los bancos, por su parte, se ubicaron entre los diez sectores con mayor exposición durante el período analizado.

“Los servicios financieros han sido el sector más expuesto durante los últimos cinco años, mientras que los bancos se han mantenido consistentemente entre los diez primeros”, señaló el informe.

La participación de estas entidades resulta relevante porque el financiamiento permite desarrollar proyectos energéticos, industriales y de infraestructura. Si las evaluaciones de riesgo no contemplan los impactos ambientales reales de las empresas, las inversiones destinadas a impulsar la transición también pueden quedar expuestas a controversias y pérdidas de reputación.

Por primera vez, los impactos sobre la biodiversidad y los ecosistemas superaron al cambio climático como principal foco de estos cuestionamientos

La biodiversidad supera al cambio climático entre los riesgos de greenwashing

Otro de los principales hallazgos del estudio es el avance de los cuestionamientos relacionados con la naturaleza. Por primera vez desde que RepRisk realiza este relevamiento, los impactos sobre los ecosistemas y la biodiversidad superaron a los vinculados con el cambio climático, las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación global.

En 2026, la firma registró 300 vínculos entre empresas e incidentes relacionados con la biodiversidad, frente a 275 asociados al clima, las emisiones y la contaminación. Los primeros aumentaron más del 41% respecto de los 216 contabilizados en 2025, mientras que los problemas relacionados con el clima se mantuvieron prácticamente estables.

El cambio refleja una mayor atención sobre las consecuencias de las actividades económicas en los ecosistemas, pero también expone una dificultad para las empresas: medir y comunicar los efectos sobre la naturaleza resulta más complejo que calcular las emisiones de gases de efecto invernadero.

“La biodiversidad y la naturaleza han escalado posiciones en la agenda regulatoria y corporativa de los inversores en los últimos años”, afirmó Mihailescu Cichon. “Al mismo tiempo, son más complejas… Es más difícil medirlas que el clima”.

La evolución obliga a ampliar el análisis de los compromisos de sostenibilidad. No alcanza con informar cuánto carbono se emite o qué porcentaje de energía renovable utiliza una compañía. También es necesario considerar el consumo de agua, la transformación del territorio, la pérdida de hábitats y los efectos sobre las especies y los ecosistemas.

El informe también advierte que la cantidad de empresas involucradas no es el único indicador para evaluar la magnitud del problema. La gravedad de los incidentes, los antecedentes de cada compañía y la repetición de las conductas permiten distinguir entre riesgos emergentes y prácticas persistentes.

Para inversores y prestamistas, esta diferencia es central al momento de evaluar proyectos y decidir dónde colocar capital. Una empresa puede presentar objetivos ambientales ambiciosos y, al mismo tiempo, acumular antecedentes que contradigan sus declaraciones públicas.

El crecimiento del greenwashing plantea así un desafío para la transición energética: evitar que la expansión de las inversiones consideradas sostenibles se apoye únicamente en promesas. Sin información verificable sobre los impactos ambientales, los proyectos que buscan contribuir a una economía baja en carbono también pueden reproducir daños sobre los recursos naturales.

Podés incorporar un apartado sobre Argentina después de explicar cómo el ecoblanqueo afecta a las industrias vinculadas con la transición energética. Hay investigaciones académicas sobre el sector hidrocarburífero de la Cuenca Neuquina y cuestionamientos ambientales vinculados con la extracción de litio que permiten darle una perspectiva local a la nota.

Argentina también enfrenta cuestionamientos por el greenwashing

En Argentina, el debate sobre el greenwashing también alcanza a las empresas vinculadas con la energía y la explotación de recursos naturales. Un estudio publicado en 2025 en la revista académica SaberEs analizó las principales compañías concesionarias de hidrocarburos de la Cuenca Neuquina y examinó la distancia entre sus estrategias de sostenibilidad y su contribución efectiva a la transición energética. La investigación señaló que las iniciativas de responsabilidad social empresaria y los reportes ambientales podrían tener un mayor impacto si las compañías impulsaran de manera más activa el desarrollo de alternativas energéticas y productivas limpias.

Otro foco de discusión es la explotación del litio, un mineral estratégico para la fabricación de baterías y el almacenamiento de energía renovable. En Catamarca, organizaciones ambientales cuestionan los impactos de los proyectos extractivos sobre el agua, los ecosistemas y las comunidades locales. El caso expone una de las contradicciones de la transición energética: la producción de materiales necesarios para reducir las emisiones también puede generar daños ambientales que deben evaluarse.

En el plano normativo, Argentina cuenta con herramientas para cuestionar la publicidad engañosa. La Ley de Defensa del Consumidor y el Código Civil y Comercial prohíben las comunicaciones comerciales que contengan información falsa o puedan inducir a error. Además, la Resolución 446/2025 de la Secretaría de Industria y Comercio actualizó requisitos de información para la publicidad de ofertas. Aunque estas normas no constituyen una regulación integral y específica contra el greenwashing, ofrecen un marco para exigir mayor claridad en las comunicaciones comerciales.

Iván Mónaco: Periodista