El Conicet advierte sobre estas tres grandes amenazas para los bosques patagónicos

Un exhaustivo relevamiento elaborado por más de 50 investigadores convocados por la Asociación Argentina de Ecología (AsAE) y el CONICET, con financiamiento del PNUD, trazó el diagnóstico más preciso sobre el estado de los bosques andino-patagónicos.

El trabajo destaca que el 58,3% de sus más de 53.000 kilómetros cuadrados de superficie se encuentra bajo alguna figura de resguardo ambiental, distribuidos entre parques nacionales, reservas provinciales y sitios Patrimonio de la Humanidad como Los Alerces y Los Glaciares. Sin embargo, los científicos advirtieron que la protección en el mapa no alcanza para blindar al ecosistema frente a tres presiones críticas.

El bosque andino-patagónico mantiene más del 58% de su territorio bajo protección, pero sufre el avance de especies exóticas.

1. Especies invasoras que alteran el paisaje

La primera gran amenaza proviene de la fauna y flora exótica introducida. A la cabeza se ubica el castor canadiense, cuya construcción de diques inunda franjas enteras de bosque y mata a los árboles nativos al alterar el curso natural de los ríos. A este mamífero se le suman otras especies problemáticas que desplazan a la vegetación local, como la rosa mosqueta y la avispa chaqueta amarilla.

2. Salmónidos exóticos en los ríos y lagos

Los ambientes acuáticos continentales de la cordillera sufren el impacto de la introducción de peces foráneos, principalmente truchas arcoíris y marrones. Estas especies compiten directamente por alimento y espacio con la fauna autóctona, poniendo en riesgo la supervivencia de peces nativos como las percas y los puyenes, eslabones clave en la cadena trófica original de la región.

La retracción de los glaciares por el calentamiento global altera el nivel de los grandes lagos del sur argentino.

3. Retracción glaciar y estrés hídrico

El tercer factor de riesgo es climático. El informe confirma un avance acelerado en la pérdida de masa de los glaciares debido al aumento de las temperaturas globales. Los lagos de altura y grandes espejos de agua como el Lago Argentino sufren las consecuencias del desbalance en el derretimiento de los hielos, sumado a la presión creciente que ejerce la expansión urbana sobre sus márgenes.

Un valor clave para la región

El ecosistema andino-patagónico no solo es el refugio de especies emblemáticas y en peligro de extinción como el huemul, el cóndor o los milenarios alerces, sino que presta servicios ambientales indispensables para Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. La provisión de agua dulce, la regulación del clima y el sustento del ecoturismo regional dependen de la capacidad pública para contener estas tres amenazas.

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