La contaminación del arroyo Ludueña volvió a quedar en el centro de la escena. Luego de años de denuncias y reclamos sin respuestas concretas, vecinos de Fisherton y el concejal Julián Ferrero presentaron una denuncia penal ante el Ministerio Público de la Acusación (MPA) para que se investiguen presuntos vertidos contaminantes en uno de los principales cursos de agua de Rosario.
La presentación fue realizada ante el Área de Coordinación en Investigación de Delitos Ambientales e incluye un amplio conjunto de pruebas recolectadas durante los últimos años: fotografías, videos, testimonios vecinales, imágenes aéreas y análisis de laboratorio que documentan la presencia de “efluentes cloacales, olores nauseabundos, líquidos espumosos, aguas turbias, blanquecinas y verdosas”.
El objetivo de la denuncia es identificar el origen de las posibles descargas tóxicas, determinar responsabilidades y exigir medidas urgentes para detener el deterioro ambiental que afecta a la cuenca.
Uno de los principales impulsores de la denuncia es Marcelo Ferraro, vecino de Fisherton que desde hace años registra el estado del arroyo y comparte imágenes de la contaminación en redes sociales.
“La denuncia se formó después de siete años de reclamos de lo que ocurre, con fotos y videos, y nada se hizo, solamente limpiaron la costa de la villa Stella Maris por una supuesta cancha de golf que iban a hacer”, afirmó.
El vecino aseguró que los problemas persisten sin cambios.
“Volví a ese lugar hace dos semanas y todo está igual. Vienen aguas servidas desde Funes y varias pluviales como el Puente Negro o Génova y el arroyo, que están las 24 horas tirando”, denunció.
Su diagnóstico sobre la situación es contundente: “El arroyo es una cloaca y un basural a cielo abierto”.
Contaminación del arroyo Ludueña: qué revelaron los análisis del agua
La denuncia incorpora un informe técnico elaborado a partir de estudios realizados por el Centro de Ingeniería Sanitaria de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Las muestras fueron tomadas el 23 de febrero de 2026 y revelaron una serie de indicadores preocupantes.
Entre los resultados se detectaron bajos niveles de oxígeno disuelto, elevada carga de materia orgánica, alta demanda bioquímica de oxígeno, presencia de bacterias asociadas a contaminación fecal y valores de conductividad eléctrica superiores a los habituales para cursos de agua dulce.
Según el informe, estas características son compatibles con el vertido de residuos sin tratamiento adecuado y con aportes contaminantes de origen no controlado.
La denuncia también señala puntos específicos de la cuenca donde se habrían detectado descargas irregulares. Uno de ellos se encuentra en las inmediaciones de las calles Schweitzer y Bello, donde desde 2024 se observarían efluentes cloacales descargando en un conducto pluvial a cielo abierto. Otro foco fue identificado en el sector donde el arroyo cruza las calles Ingeniero León Miglierini y República.
El concejal Julián Ferrero sostuvo que las pruebas reunidas muestran que el problema no responde a hechos aislados.
“La información disponible muestra que no estamos frente a un episodio aislado. Estamos frente a un patrón de contaminación que se repite: todos los días, en el mismo lugar y a la misma hora. Hay antecedentes, denuncias vecinales, monitoreos previos y ahora evidencia técnica que justifica una investigación para saber qué está pasando y quiénes son los responsables”, afirmó.
Denuncia ambiental en Rosario: qué pide la presentación judicial
La demanda solicita al Ministerio Público de la Acusación que avance con medidas urgentes para identificar a los responsables y detener el daño ambiental denunciado.
Además, recuerda que en marzo el Concejo Municipal aprobó un decreto mediante el cual se solicitó a las autoridades locales inspeccionar el área y controlar los vertidos en los barrios cercanos.
“En marzo le exigimos a la Municipalidad, a través del Decreto N° 69.043, que inspeccione el sector en cuestión y controle el vertido de efluentes de esos barrios para identificar a los responsables. Aún no recibimos ninguna respuesta”, cuestionó Ferrero.
Desde el punto de vista legal, la presentación se apoya en diversas normas nacionales y provinciales vinculadas a la protección ambiental y al control de residuos peligrosos. Incluso plantea la posible aplicación de figuras penales relacionadas con la contaminación de aguas y el uso indebido de sustancias peligrosas.
Para los denunciantes, la situación trasciende el deterioro de un curso de agua y se ha convertido en un problema sanitario y ambiental que afecta a toda la comunidad.
Mientras la investigación comienza su recorrido judicial, vecinos y organizaciones esperan que la causa permita determinar el origen de los vertidos y poner fin a una contaminación que, según denuncian, lleva años degradando uno de los últimos corredores naturales de Rosario.