No es la primera vez que se activa. En 2025, un fuerte terremoto de magnitud 8,8 que sacudió el martes la península rusa de Kamchatka y encendió las alertas en varias regiones del mundo.
Este año, le tocó a Venezuela con temblores consecutivos de 7,2 y 7,5 grados renovó el interés de los especialistas sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, la zona de mayor actividad sísmica y volcánica del mundo.
Qué es el Cinturón de Fuego
El Cinturón de Fuego es una cadena tectónica con forma de herradura que se extiende a lo largo de 40.000 kilómetros, bordeando todo el Océano Pacífico. Se trata de una región en la que colisionan múltiples placas tectónicas, lo que provoca fricciones constantes, terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas.
Según datos de National Geographic, el 90% de la actividad sísmica global se concentra en esta franja, que también alberga el 75% de los volcanes activos del planeta. En su mayoría, son zonas de subducción: es decir, regiones donde una placa tectónica se hunde debajo de otra, generando presiones enormes que liberan energía en forma de movimientos sísmicos.
Qué países abarca el Cinturón de Fuego
El cinturón atraviesa una vasta cantidad de territorios: desde América del Sur (Chile, Perú, Ecuador, Colombia) y América del Norte (México, EE.UU., Canadá), hasta Asia (Japón, Taiwán, Filipinas, Indonesia) y Oceanía (Nueva Zelanda). También incluye el este de Rusia, donde la península de Kamchatka forma parte activa de la zona.
Además de terremotos y volcanes, esta región es propensa a deslizamientos de tierra y tsunamis. Por eso, cuando se registran sismos de gran magnitud en alguna de sus zonas críticas, los países costeros de todo el Pacífico activan sus alertas.
¿Venezuela es parte del Cinturón de Fuego del Pacífico?
Aunque Venezuela no forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, sí se trata de un país con una importante actividad sísmica debido a su ubicación sobre el contacto entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana.
En esa zona, las placas tectónicas no chocan de forma frontal como en el borde del Pacífico, sino que se deslizan lateralmente, acumulando tensión a lo largo de fallas activas que atraviesan el norte del territorio venezolano.
Los recientes sismos que afectaron al país se explican justamente por la liberación de esa energía acumulada en el sistema de fallas. Al tratarse de eventos relativamente superficiales y, en algunos casos, consecutivos, el impacto en superficie se amplifica, lo que ayuda a entender por qué se sintieron con fuerza en ciudades densamente pobladas como Caracas y otras áreas del norte del país.