El segmento de snacks picantes, muy popular en otros países de Latinoamérica, lleva un crecimiento inédito: logró triplicar su valor en los primeros cuatro meses de 2025 respecto al mismo período de 2024, impulsado principalmente por el público joven. El desembarco en Argentina de Takis busca –y logra- incorporar al país a la tendencia. Cerca del 10% de los hogares argentinos ya incorpora snacks picantes en sus compras cotidianas, un hábito inimaginable hace diez años. Son ultraprocesados con muy alto contenido de sodio y grasa, aditivos saborizantes artificiales y aceites refinados.
Los Takis son un snack de tortilla de maíz enrollada, asemejando tacos en miniatura, de ahí su nombre. Condensan prácticamente todos los aspectos que hacen cuestionable a un producto ultraprocesado: sodio muy alto, elevado porcentaje de grasa de mala calidad, colorantes sintéticos con doble estándar por región y marketing agresivo dirigido a jóvenes.
Su rasgo característico es el sabor pronunciado y la intensidad de picante, un factor que hasta hace pocos años era poco favorable para su inserción en la Argentina. Hoy, que el picor está de moda, los Takis se volvieron un consumo favorito, sobre todo entre niños y jóvenes, con un paladar listo para inaugurar culturalmente el consumo de chile picante, ya que no en la cocina casera de sus familias, en sus ultraprocesados.
Para elaborar este snack se utiliza sobre todo harina de maíz frita: si bien en el etiquetado argentino no se aclara cuál es la materia grasa específicamente, porque la ley no lo exige y se contenta con la expresión “aceite vegetal”, sabemos por los rótulos de otros países que se hace uso de aceite de palma refinado, problemático y cuestionado en sí mismo. El contenido de grasas de los Takis es realmente elevado: contienen 14 gramos por cada porción de producto, 49 gramos. Un 25% del producto. En esa misma porción, los Takis aportan 363 mg de sodio. ¿Las calorías? 254 por ración, lo que implica más de 500 calorías cada 100 gramos. Una densidad calórica elevadísima, y un perfil nutricional en su totalidad muy similar al de las papitas fritas de paquete.
Marketing Viral
La popularidad de los Takis reside en dos factores: el impacto sensorial del producto y sus incesantes campañas de marketing. El snack es un fenómeno viral en redes sociales, especialmente en TikTok, donde millones de usuarios participan en sus “desafíos picantes”. La marca concentra sus estrategias en el segmento de 18 a 35 años, basándose en el concepto de “sabor extremo” con imágenes que apelan a la juventud y la diversión, y sabe aprovechar el marketing de influencers a su favor. La paradoja es que la ocasional viralización de alertas sobre su perjuicio a la salud también termina siendo publicidad gratuita en países como México.
El desembarco en Argentina es reciente, a finales de 2024. En seguida, famosos como Wanda Nara le dieron un puntapié inicial. La campaña oficial de Takis en Argentina es liderada en redes por Nacho Elizalde (bajo el lema takisintensenacho), quien protagoniza los desafíos de intensidad y sabor junto a la cuenta oficial de la marca @takis.ar. Pero un surtido de influencers plagan las redes con sus publicidades frontales o indirectas del producto, como Greta Cozzolino, Martu Ortiz, Mate Guasconi, Domi Faena, Anto Arboscelli, Carmu Castro, entre otros.
Cóctel de aditivos y colorantes
En combinación con el exceso de grasas, calorías y sodio, hay otro aspecto cuestionable de los Takis: sus aditivos, un cóctel de colorantes y exaltadores del sabor. Entre ellos, el glutamato monosódico, cuyo consumo se ha relacionado con efectos secundarios como dolor de cabeza, enrojecimiento, sudoración, presión en la cara, hormigueo en el rostro y cuello, dolor en el pecho, náuseas y debilidad. En dosis bajas, es potencialmente excitotóxico y neurotóxico, capaz de sobreexcitar las neuronas y producir alteraciones. El glutamato genera un impacto sensorial multiplicado que vuelve irresistibles a estos snacks y conducen a un consumo descontrolado, debilitando la percepción de la saciedad y aumentando la cantidad ingerida. Por otro lado, está bien documentado que la capsaicina –la molécula responsable del picor de los chiles- irrita la mucosa gástrica en altas dosis, y que el patrón de consumo compulsivo en niños (“bajarse la bolsa entera de una sentada”) es el factor agravante principal.
“Me parece problemático cuando se habla de la porción como si fuera una cuestión de autocontrol individual.”, señala la Lic. en Nutrición (FBCB- UNL) y Profesora de Biología Andrea Altamirano Facino. “En realidad, estamos frente a productos formulados para generar una experiencia sensorial extremadamente intensa. El sabor, el aroma, la textura, los colorantes, los potenciadores de sabor y toda la ingeniería que hay detrás no están ahí por casualidad. Están puestos para que el producto resulte irresistible y para que la experiencia de consumo sea lo suficientemente gratificante como para querer repetirla una y otra vez.”
“En la práctica, lo que solemos observar es que el límite no está dado por la saciedad sino por el tamaño del envase”, continúa Altamirano. “Muchas personas dejan de comer cuando se termina la bolsa, no cuando su organismo les indica que ya fue suficiente, justamente porque la señal de saciedad se ve interrumpida. Y esto tiene mucho que ver con las características del producto. En general son alimentos con una densidad energética elevada, poca fibra y poca proteína, componentes que normalmente contribuyen a generar saciedad”. Los Takis vienen en bolsa de 49, de 85 y de 140 gramos. Lógicamente, el tamaño más grande tiene el precio más conveniente en relación al peso.
Los colorantes artificiales de los Takis están permitidos en Argentina, pero no así en muchos países europeos. En Estados Unidos, el uso de estos aditivos está cada vez más cuestionado, al punto tal que Bimbo planea erradicarlos en el corto a mediano plazo. El colorante INS 120, Carmín de cochinilla, es obtenido en su versión natural aplastando insectos de la familia de la Grana Cochinilla y parásitos de algunas especies de cáctus, como nopales o tunas. Se necesitan 100.000 hembras de estos insectos para obtener un kilo de producto. Como esto lo hace más caro, la industria suele utilizar su versión artificial, que ha llamado la atención de los profesionales de la salud por casos de alergia, incluso grave. Cuando se mezcla con otras sustancias químicas para uso industrial, puede potenciar sus riesgos, especialmente para los niños.
El colorante INS 129, Rojo Allura AC o rojo 40, también presente en los Takis, es un colorante sintético azoico derivado del petróleo, y quizás el más cuestionado de su tipo. Desde 2009 en Europa es obligatorio indicar en el etiquetado: “Puede tener efectos negativos sobre la actividad y atención de los niños”. En grandes dosis es liberador de histamina, puede agravar el asma y producir eczemas, urticaria e insomnio. Aunque la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) todavía lo aprueba y clasifica “seguro” en bajas dosis, varios países como Francia, Alemania, Dinamarca, Suiza, Suecia, Noruega, Austria y Bélgica lo han prohibido para su aplicación en comestibles de venta local. Una tendencia que se está generalizando respecto de los colorantes azoicos en general, como éste. Varios colorantes de esta familia han demostrado ser cancerígenos en experimentos con animales.
En la lista de ingredientes del Takis sabor “original” en Argentina encontramos todavía un aditivo cuestionable más. Se trata del Azul Brillante FCF que figura como INS 133 en el paquete. Un colorante sintético derivado del petróleo. Originalmente la EFSA lo catalogó como no cancerígeno, genotóxico ni reprotóxico, pero un estudio de 2015 releva un posible efecto citotóxico y genotóxico en linfocitos humanos. En 2025 un estudio evidenció, incluso a bajas dosis, modificaciones significativas en la composición de la microbiota intestinal. Los hallazgos de este estudio, in vitro, son significativos; pero aún requieren confirmación en estudios in vivo.
El colorante INS 133 puede acumularse en los riñones y vasos linfáticos; en grandes dosis es liberador de histamina y puede producir eczemas, urticaria e insomnio, o empeorar los síntomas de asma. Hay advertencias específicas sobre efectos en el comportamiento infantil, similares a otros colorantes artificiales, con riesgo de hiperactividad. El sitio Aditivos Alimentarios lo cataloga como de toxicidad alta (dentro de su semáforo de tres categorías, baja, media y alta).
Tanto el perfil nutricional de los Takis, alto en grasas, calorías y sodio, como los potenciales riesgos de colorantes y nivel de picante, parecen ser aceptables en baja cantidad. El problema que se constata, tanto nutricionalmente como en cuanto a sus aditivos, es la dificultad de mantenerse dentro de esa porción sugerida y segura, cuando el snack es altamente tentador y sobre todo en un público infantil y joven, lo más fácil es alcanzar un consumo del doble o triple de lo recomendado. Según Altamirano, “la discusión, entonces, no debería limitarse a cuántas calorías aporta una porción o cuántos gramos tiene el paquete. También deberíamos preguntarnos hasta qué punto estamos normalizando productos cuya formulación apunta justamente a dificultar esa autorregulación que después le exigimos al consumidor“.
Doble estándar
A medida que los países expresan su preocupación o sancionan el uso de aditivos cuestionables, la industria mejora la composición del producto para esos mercados, mientras que mantiene la versión original (más económica) en los de marco regulatorio más laxo. La empresa aplica fórmulas diferentes según el mercado de destino. En México, los Takis se elaboran con colorantes como el Rojo 40 y el Amarillo 6 (sintéticos), mientras que la versión vendida en Reino Unido incorpora cúrcuma y páprika, colorantes naturales.
En julio de 2025, el Grupo Bimbo anunció su compromiso de eliminar colorantes artificiales de todo su portafolio de productos para finales de 2026. El anuncio se da en el contexto de que la FDA de EE.UU. informó que antes de 2027 prohibirá seis colorantes artificiales usados en snacks y bebidas, entre ellos el rojo 40, amarillo 5, amarillo 6, azul 1, azul 2 y verde 2. Queda por verse si Bimbo cumplirá la promesa y, especialmente, si la aplicará también en los países latinoamericanos.