Cuáles son los basurales más peligrosos por contaminación en Argentina
De norte a sur, los basurales a cielo abierto representan un riesgo sanitario y ambiental creciente. Advierten sobre su impacto en el agua, el aire y la salud de miles de personas.
En Argentina, los basurales a cielo abierto siguen siendo una deuda estructural. Según datos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Argentina, existen miles de sitios de disposición informal de residuos que afectan de manera directa a comunidades enteras, especialmente en zonas periurbanas.

Estos espacios, lejos de contar con controles adecuados, concentran residuos domiciliarios, industriales e incluso peligrosos. La falta de tratamiento genera lixiviados que contaminan napas de agua, mientras que la quema de basura libera gases tóxicos que deterioran la calidad del aire.
Focos críticos de contaminación
Algunos de los casos más emblemáticos reflejan la magnitud del problema. El complejo de CEAMSE, en el Área Metropolitana de Buenos Aires, ha sido históricamente cuestionado por su impacto ambiental, aunque opera bajo un esquema más controlado que otros sitios informales.
Más críticos aún son los basurales a cielo abierto que proliferan en distintas provincias, donde no existen sistemas de tratamiento ni monitoreo. En regiones del norte argentino y del conurbano bonaerense, estos espacios conviven a metros de viviendas, exponiendo a la población a enfermedades respiratorias, dérmicas y gastrointestinales.
Otro caso paradigmático es el de la Cuenca Matanza-Riachuelo, una de las zonas más contaminadas del país, donde la acumulación de residuos y efluentes industriales ha generado un problema ambiental de larga data.
Riesgos para la salud y el ambiente
El impacto de estos basurales va más allá de lo visible. La contaminación del suelo y del agua afecta la producción de alimentos y el acceso a agua segura. A su vez, la quema de residuos libera sustancias peligrosas como dioxinas, asociadas a enfermedades graves.

Organismos como la Organización Mundial de la Salud advierten que la exposición prolongada a este tipo de contaminantes puede tener efectos crónicos, especialmente en niños y adultos mayores.
Un problema estructural sin solución inmediata
A pesar de avances en políticas de gestión de residuos, como la promoción de rellenos sanitarios y programas de reciclado, la erradicación de basurales a cielo abierto sigue siendo un desafío pendiente.
La falta de infraestructura, inversión y coordinación entre jurisdicciones dificulta una solución integral. Mientras tanto, miles de personas continúan viviendo en entornos altamente contaminados.
Más que una cuestión ambiental, el problema de los basurales en Argentina expone una desigualdad profunda: quienes menos tienen son, muchas veces, quienes más conviven con los efectos de la contaminación.
Ranking de los basurales más críticos del país
Según distintos relevamientos se permite identificar algunos de los focos de contaminación más preocupantes por su impacto sanitario, ambiental y social.
Entre los casos más relevantes se destacan:
- Cuenca Matanza-Riachuelo (Buenos Aires): uno de los puntos más contaminados de Argentina, con alta concentración de residuos industriales y urbanos acumulados durante décadas.
- Basurales del conurbano bonaerense: múltiples focos a cielo abierto en municipios densamente poblados, donde la cercanía con viviendas agrava los riesgos sanitarios.
- Norte argentino (Salta, Chaco, Formosa): presencia de basurales sin tratamiento, con quema frecuente de residuos y escasa infraestructura de gestión.
- Cinturones urbanos de grandes ciudades como Córdoba y Rosario: crecimiento de microbasurales vinculados a la expansión urbana y la falta de disposición final adecuada.















