Un nuevo mapa permitió dimensionar por primera vez la expansión de pinos invasores en la interfase urbano-rural de la ciudad de Bariloche y distinguirlos de las plantaciones forestales planificadas.
¿El objetivo? Determinar dónde los pinos se encuentran como resultado de plantaciones y dónde avanzaron por procesos de invasión biológica para prevenir incendios.
Según datos del Gobierno de Río Negro, durante la temporada 2025-2026 se registraron 92 intervenciones por incendios en Bariloche y alrededores, con una superficie afectada de 9 hectáreas. En la temporada anterior habían sido 108 intervenciones y 91 hectáreas afectadas.
Por qué es importante identificar las especies de pinos
La distinción es relevante porque algunas especies de pinos no son nativas de la región y pueden dispersarse hacia ambientes naturales y zonas próximas a barrios.
El relevamiento identificó 2.873 hectáreas de superficie invadida por pinos, sobre un total de 6.886 hectáreas dominadas por estas especies: las 4.013 hectáreas restantes corresponden a plantaciones forestales.
El trabajo fue desarrollado durante dos años por especialistas de la Red Pinos, junto con investigadores del Parque Nacional Nahuel Huapi, la Delegación Regional Patagonia Norte y el INIBIOMA. Según explicaron en Instagram, para elaborar la cartografía utilizaron imágenes satelitales Sentinel-2 y herramientas de procesamiento de datos mediante Google Earth Engine.
Qué muestra el mapa de los pinos invasores
El área analizada comprende unas 150.000 hectáreas de la interfase urbano-rural de Bariloche. La clasificación supervisada de imágenes satelitales alcanzó una precisión global del 90%, aunque los investigadores estimaron que el método puede subestimar en aproximadamente 25% la superficie invadida.
Según los resultados, las invasiones cubren alrededor del 2% del área de estudio. La mayor parte se encuentra en bosques, que concentran el 61,2% de la superficie invadida, seguidos por las estepas, con el 25,4%, y los matorrales, con el 13,4%.
El relevamiento identificó focos de invasión en sectores como Península San Pedro, Circuito Chico, Arroyo del Medio y barrios residenciales del sur de Bariloche, en zonas próximas al vertedero y a la Ruta 40.
La investigación también permitió analizar la evolución de uno de los sectores donde el avance de los pinos resulta más evidente. En Arroyo del Medio, el seguimiento histórico estimó que el frente de expansión de Pinus contorta avanzó a un promedio de 14,6 metros por año entre 2004 y 2025.
Casi el 90% está en tierras privadas
Otro de los datos que surge del mapa es la distribución de las invasiones según la propiedad de la tierra. El 89,1% de la superficie invadida se encuentra en terrenos privados, dato relevante en el contexto en el que la Corte Suprema dio de baja a la Ley de Tierras.
Además, cerca del 70% de esa superficie está concentrada en propiedades de más de 10 hectáreas. Según los investigadores, este dato permite pensar en estrategias de manejo diferenciadas: en los grandes establecimientos podrían desarrollarse acciones de remoción a mayor escala, mientras que en las propiedades pequeñas serían necesarias campañas de identificación, concientización y control.
El estudio señala que casi el 70% de las áreas invadidas se encuentra en propiedades grandes, de más de 10 hectáreas, donde podrían utilizarse incentivos financieros estatales para favorecer su remoción. En cambio, otro 13,5% de la superficie invadida está distribuida en numerosas propiedades pequeñas, de menos de una hectárea, donde el control podría apoyarse en acciones descentralizadas y de bajo esfuerzo.
Por qué preocupa la expansión de los pinos
Las invasiones biológicas constituyen una de las principales amenazas para la biodiversidad y, en el caso de los pinos, su expansión adquiere una dimensión adicional en la Patagonia por su posible relación con la dinámica de los incendios.
Desde la Red Pinos explicaron que las invasiones pueden “aumentar la severidad de los incendios en las interfaces urbano-rurales”, por lo que conocer su distribución permite incorporar esta información a los modelos de riesgo y comportamiento del fuego.
La cartografía también puede utilizarse para establecer prioridades de manejo, evaluar la evolución de los focos y orientar la planificación territorial. Al diferenciar las plantaciones de las áreas donde los árboles avanzaron por dispersión natural, las autoridades pueden diseñar estrategias específicas para cada situación.
El mapa, además, permite contar con una línea de base para comparar cambios en el tiempo y determinar si las medidas de control consiguen frenar la expansión.
Para los investigadores, el principal aporte de la herramienta es transformar un fenómeno difícil de dimensionar en información concreta sobre cuánta superficie está invadida, dónde se encuentra, en qué ambientes ocurre, quiénes son los propietarios de esos terrenos y a qué velocidad avanza.
El trabajo plantea además que la metodología puede seguir desarrollándose para incorporar la dinámica temporal de las invasiones, mejorar los modelos de riesgo de incendios y orientar acciones de manejo y planificación territorial.