Cómo funciona la plataforma que reutiliza materiales sobrantes de obras y reduce residuos
Toneladas de materiales nuevos de construcción se descartan sin uso cada día. Frente a ese problema, nació el emprendimiento argentino Sobras de Obras. Los detalles.
En una obra en construcción es común que queden materiales sin usar: ladrillos que sobraron por un error de cálculo, ventanas nuevas que ya no encajan tras un cambio de diseño, bolsas de arena que terminan dispersas en el frente de la casa. Muchas veces, esos excedentes terminan en un contenedor o arrumbados en un garage, convirtiéndose en un costo extra y en un problema ambiental.

Frente a esa realidad nació Sobras de Obras, una plataforma digital creada por un arquitecto cordobés que conecta a quienes tienen materiales nuevos sin uso con quienes los necesitan para sus proyectos. La propuesta aplica el modelo de economía circular a la construcción: reducir desperdicios, recuperar inversión y ofrecer insumos a precios más accesibles en un sector donde cada peso cuenta.
Cuando el sobrante se convierte en problema
La idea surgió desde una experiencia cotidiana en obra. “Yo soy arquitecto y no le podía dar una solución real a mis clientes con ese tema”, explicó Carlos Ruibal, arquitecto titular de Sobras de Obras, en diálogo con Economía Sustentable. El problema era recurrente: materiales nuevos que quedaban sin uso por errores de cálculo, cambios en el diseño o compras de más. Muchos terminaban en el contenedor; otros quedaban abandonados en patios o garages.

“Por ahí el cálculo lo hace el albañil y falla, o el cliente cambia algo en la obra y queda una abertura nueva sin usarse”, detalló. En una industria donde los márgenes son ajustados, esos excedentes representan dinero inmovilizado. “Mucha plata enterrada”, resumió.
Pero el problema no era solo económico. Mientras algunos pagaban para que se llevaran materiales nuevos, otras personas no podían acceder a insumos básicos en corralones tradicionales. Allí apareció la oportunidad: crear un espacio donde esos sobrantes pudieran circular y convertirse en solución para otros proyectos. Así nació Sobras de Obras, con la intención de “darle una vuelta de página a los materiales” y aplicar la lógica de la economía circular al mundo de la construcción.
Cómo funciona la plataforma Sobras de Obras
La dinámica es simple y directa. Quienes tienen materiales sobrantes pueden registrarse, validar su correo electrónico y publicar hasta cinco productos por aviso, con fotos, descripción y precio. La primera publicación es gratuita y permanece activa durante tres meses. A partir de la segunda, el costo es de $3000. “Le pusimos el valor de un alfajor para que sea accesible y todo el mundo pueda publicar”, explicó Ruibal.

Del otro lado, quienes buscan insumos pueden explorar el catálogo por ubicación, en un radio de hasta 300 kilómetros. El contacto es directo entre comprador y vendedor, sin intermediarios ni comisiones por venta. La plataforma funciona como puente y espacio de validación, pero la negociación y la entrega se coordinan entre las partes.
Además, Sobras de Obras firmó un convenio con el Colegio de Arquitectos de Córdoba que permite a profesionales acceder a publicaciones sin costo. “Como ellos están en obra todo el tiempo, facilitamos nuestro medio para que puedan brindar ese servicio a sus clientes”, señaló el arquitecto. La iniciativa busca formalizar una práctica que hasta ahora se resolvía de manera informal o, directamente, no se resolvía.
El impacto ambiental de reutilizar lo que otros descartan
Más allá del ahorro económico, la propuesta apunta a reducir un problema ambiental que muchas veces pasa desapercibido. “Los contenedores que crean basurales con materiales nuevos son más de 70 por día solo en la ciudad de Córdoba”, advirtió el arquitecto. Buena parte de esos residuos podrían reutilizarse.
Los sobrantes de obra no solo representan recursos desaprovechados: también pueden convertirse en focos de suciedad y riesgos sanitarios. “Suelen ser escondite de arañas y alacranes, y generan recipientes de agua para el dengue”, explicó. La limpieza posterior implica más costos y más residuos en vertederos urbanos.

En ese escenario, la reutilización aparece como una herramienta concreta para reducir la huella ambiental del sector de la construcción, uno de los que más materiales consume y descarta. Caños de agua y gas nuevos que quedan en bolsas, cerámicos sin usar, ventanas que nunca se instalaron, arena o granza que termina dispersa en la vereda: cada uno de esos insumos puede volver al circuito productivo en lugar de convertirse en desecho.
Ruibal asegura que el interés por este tipo de soluciones viene en crecimiento. “La recepción en los colegios profesionales ha sido impresionante. Nos dicen que hacía falta una herramienta así”, sostuvo. El desafío ahora es ampliar la difusión para que cada vez que alguien vea un sobrante de obra piense en una alternativa antes que en el contenedor.















