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Cómo detectar si un termo es trucho y qué revisar antes de comprarlo

Los termos que venden Lumilagro y Stanley quedaron bajo la lupa tras un informe de ANMAT. Qué tener en cuenta a la hora de comprar.

un mate y un termo sobre la arena, de costado una persona sentada en un reposera.

La presencia de una marca conocida o un precio conveniente no alcanza para determinar si un termo es seguro, luego de que los termos que venden Lumilagro y Stanley quedaron bajo la lupa tras un informe de ANMAT.

A partir de los análisis realizados por el Laboratorio Nacional de Referencia del INAL sobre recipientes secuestrados en una causa judicial, hay algunos aspectos que conviene revisar antes de comprar un producto que estará en contacto durante horas con agua destinada al consumo.

Uno de los principales puntos es la trazabilidad. Fabricantes e importadores deben poder demostrar qué materiales utilizan, bajo qué condiciones estarán en contacto con los alimentos y que cumplen con los requisitos sanitarios establecidos. Por eso, un producto sin información clara sobre su origen, fabricante o importador merece especial atención.

Revisar de qué material está hecho, la clave

El material del recipiente también es un dato clave. En el caso de los termos de acero inoxidable, no alcanza con que el producto se presente simplemente como “de acero”: existen distintas aleaciones y composiciones.

La normativa argentina establece condiciones específicas para los materiales que entran en contacto con alimentos y bebidas, incluidos los termos. Entre otras cuestiones, contempla los tipos de aleaciones permitidas, los límites de impurezas y las condiciones de uso según el tiempo y la temperatura de contacto.

Una chica sostiene un termo y en la otra mano un mate
El material del recipiente también es un dato clave. En el caso de los termos de acero inoxidable, no alcanza con que el producto se presente simplemente como “de acero”: existen distintas aleaciones y composiciones. Crédito: Luminagro

Esto es relevante porque la sola presencia de un metal en una aleación no significa necesariamente que el producto sea peligroso. El punto central es determinar si alguno de sus componentes puede migrar desde el recipiente hacia el agua en cantidades que superen los límites establecidos.

¿Qué pasa si no dice quién lo fabrica o importa?

La información sobre el origen del producto es otro elemento para observar. La regulación exige una mayor trazabilidad y establece que fabricantes e importadores deben poder acreditar los materiales utilizados y las condiciones sanitarias correspondientes.

Por eso, antes de comprar un termo conviene comprobar que tenga información identificable sobre su fabricante, importador o responsable comercial. Si esos datos no aparecen o resultan imposibles de verificar, es una señal para extremar los recaudos.

Cuidado con las imitaciones, sobre todo de Stanley

El mercado argentino de termos cambió en los últimos años y aumentó la participación de productos importados. En ese escenario también aparecen productos que imitan marcas reconocidas.

Sin embargo, que un termo sea barato, tenga una terminación diferente o se venda fuera de los canales habituales no permite por sí solo concluir que sea una falsificación o que resulte peligroso. Para establecerlo hacen falta controles sobre el producto y, especialmente, sobre los materiales que están en contacto con la bebida.

La nota de los análisis realizados por el INAL muestra justamente esa diferencia: en los recipientes secuestrados se detectaron aleaciones no permitidas para contacto con alimentos y contaminantes por encima de los límites establecidos.

El dato más importante está adentro

El problema sanitario no necesariamente puede verse a simple vista. Algunos contaminantes pueden migrar desde las paredes del recipiente hacia el agua, especialmente cuando el líquido permanece almacenado durante horas y el producto se utiliza de manera repetida.

Entre los elementos analizados aparecen cobre, plomo, cadmio, arsénico y mercurio, además de manganeso. Cada uno puede tener distintos efectos sobre el organismo y los riesgos dependen de la cantidad, la forma química y el tiempo de exposición.

Por eso, un termo que parece estar en buen estado no necesariamente permite conocer, solo por su aspecto, si sus materiales cumplen con las exigencias sanitarias.

Qué conviene mirar antes de comprar

Antes de elegir un termo, una primera revisión puede incluir:

  • quién lo fabrica o importa
  • cuál es su origen
  • qué materiales declara
  • si brinda información sobre su aptitud para contacto con alimentos
  • si existe información clara de trazabilidad
  • si se trata de una marca reconocida, comprobar que el producto corresponda efectivamente a los canales y características oficiales de la marca.

La clave es que un termo seguro no se define solamente por su apariencia, su marca o su precio. En un producto que permanece durante horas en contacto con agua que después se consume, la composición de los materiales y el cumplimiento de las normas sanitarias son los aspectos centrales.

Fecha de publicación: 06/10, 7:04 pm