Un informe internacional reveló que las principales empresas de alimentos ultraprocesados presentaron 235 demandas contra gobiernos que intentaron implementar políticas para reducir el consumo de comida poco saludable.
El director general de laOrganización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que estas acciones retrasan regulaciones clave, elevan los costos sanitarios y obstaculizan la respuesta frente a la crecienteepidemia de obesidad.
Qué determinó la investigación
La investigación, publicada por el medio The Guardian junto con Lighthouse Reports, académicos y medios de distintos continentes, analizó litigios iniciados entre 2010 y 2025 en México, Colombia, Brasil, Estados Unidos y Reino Unido.
Según el relevamiento, las demandas buscaron frenar o debilitar medidas como los etiquetados frontales de advertencia, los impuestos a la comida chatarra y las restricciones a la publicidad de productos poco saludables.
Aunque tres de cada cuatro causas terminaron con fallos favorables a los gobiernos, los procesos judiciales demoraron durante años la entrada en vigencia de las normas y obligaron a los Estados a destinar importantes recursos económicos y técnicos para defenderlas.
“Los resultados de esta investigación no sorprenden, pero sí generan una profunda preocupación”, afirmó Tedros. “Cuando el daño y las ganancias están ligados al mismo producto, aparece un patrón conocido de interferencia empresarial: sembrar dudas y obstaculizar la regulación”.
Alimentos que dañan la salud
La OMS recordó que cerca de mil millones de personas viven actualmente con obesidad en todo el mundo y que las dietas poco saludables constituyen uno de los principales factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y distintos tipos de cáncer.
El consumo de alimentos ultraprocesados continúa creciendo y ya representa aproximadamente la mitad de la alimentación promedio en países como Reino Unido, Estados Unidos y Australia.
Frente a este escenario, cada vez más gobiernos impulsan políticas para desalentar su consumo, entre ellas impuestos, advertencias sanitarias visibles en los envases y limitaciones a la publicidad dirigida a niños.
Las empresas más involucradas
La investigación identificó que el 75% de las demandas fueron iniciadas directamente por fabricantes de alimentos ultraprocesados o por asociaciones empresariales que los representan.
Entre las compañías con mayor participación aparecen Coca-Cola, PepsiCo, Mondelēz, Kellogg’s, Danone, Ferrero, Xignux y Heartland Food Products Group, responsables del 38% de los litigios en los que pudo identificarse al demandante.
A su vez, según la investigación, algunas empresas solicitaron a los tribunales mantener en reserva su identidad durante los procesos judiciales.
Por qué hay que poner fin a las demandas según la OMS
Tedros reconoció que algunas compañías comenzaron a reformular productos para reducir azúcar, sodio o grasas, pero sostuvo que esos avances no alcanzan mientras continúen litigando contra las políticas públicas.
“Estos esfuerzos son bienvenidos, pero no son suficientes para enfrentar una crisis sanitaria de esta magnitud. Si realmente quieren formar parte de la solución, deberían poner fin a las demandas y a otras estrategias que consumen recursos públicos y dificultan la protección de la salud”, sostuvo.
El director de la OMS también advirtió que estos litigios generan un “efecto paralizante” sobre otros países, que pueden desistir de impulsar regulaciones similares por temor a enfrentar largos y costosos procesos judiciales.
Según el organismo, la mayoría de las políticas cuestionadas ya demostraron ser efectivas para promover dietas más saludables y reducir los factores de riesgo asociados con la obesidad, por lo que instó a los gobiernos a mantener y ampliar este tipo de regulaciones.