Científicos rosarinos reciclan colillas de cigarrillo con hongos y lo convierten en biomaterial
El procedimiento tiene como resultado un material sólido y seco que puede utilizarse para hacer ladrillos, ceniceros o macetas.
Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) desarrolla una innovadora estrategia para reutilizar uno de los residuos más contaminantes del planeta: las colillas de cigarrillo. Desde hace más de un año, científicos de la Facultad de Bioquímica trabajan en un método que combina hongos con estos desechos para transformarlos en un material limpio, sólido y con potencial de uso industrial.

Las colillas tardan entre 10 y 25 años en degradarse debido a que su filtro está compuesto por acetato de celulosa, un plástico no biodegradable que además concentra sustancias tóxicas. Este residuo afecta suelos, cursos de agua, fauna e incluso la salud humana, por lo que su disposición final representa un desafío ambiental creciente.
El proyecto surgió en la ciudad de Rosario, donde la universidad detectó la presencia de colillas en espacios comunes pese a la prohibición de fumar en sus sedes. La situación impulsó, desde 2023, la instalación de colilleros en puntos estratégicos del ámbito universitario y en otros espacios urbanos para recolectar estos residuos y evitar su dispersión en el ambiente. A partir de esa iniciativa surgió una pregunta clave: qué hacer con el material recolectado.
Investigación y biorremediación con hongos
El primer paso fue descartar la incineración de las colillas, ya que este método incrementa el impacto ambiental. Tras revisar investigaciones internacionales, el Área de Ambiente de la UNR identificó la biorremediación -la descontaminación mediante organismos vivos- como la alternativa más viable.
La universidad convocó entonces a un grupo de especialistas en hongos integrado por Maximiliano Sortino, Estefanía Butassi y Melina Di Liberto, investigadores del sistema Conicet–UNR. El equipo contaba con experiencia previa en el estudio de compuestos antifúngicos y en el manejo de hongos comestibles, lo que permitió adaptar sus conocimientos al tratamiento de residuos.
El método consiste en utilizar hongos capaces de alimentarse de los componentes de las colillas. A medida que crecen, estos organismos degradan sustancias tóxicas y transforman el residuo en un material biológico.

Según explicó Sortino, el procedimiento funciona como una especie de compost controlado: el hongo utiliza el filtro como sustrato, lo descompone y genera un material seco y resistente. Este biomaterial puede moldearse en distintas formas, lo que permite fabricar objetos como macetas, ceniceros o incluso ladrillos. También podría emplearse como alternativa al telgopor o al poliuretano en embalajes protectores.
Cómo funciona el proceso
El tratamiento requiere tiempo, ya que se trabaja con organismos vivos. Primero, los hongos se cultivan en medios especiales y luego se ponen en contacto con los filtros de cigarrillos. En una prueba piloto, el proceso completo duró cerca de un mes, aunque a los 15 días el micelio ya había colonizado las colillas.
Los investigadores comenzaron utilizando especies comestibles previamente estudiadas por otros grupos científicos, pero luego experimentaron con variedades medicinales y otras menos utilizadas en gastronomía. Algunos de estos organismos mostraron resultados especialmente eficaces en la desintoxicación del material.
Uno de los indicios más prometedores fue la reducción del olor a cigarrillo durante el proceso, señal de que los compuestos contaminantes comienzan a degradarse. El objetivo ahora es validar estos resultados mediante ensayos de laboratorio que confirmen la eliminación de sustancias tóxicas.
Un residuo altamente contaminante convertido en recurso
La colilla funciona como un filtro que retiene gran parte de los compuestos nocivos del humo, entre ellos hidrocarburos y nicotina. Precisamente esa capacidad de absorción la convierte en un residuo complejo de tratar.
El proceso con hongos permite descontaminar estos compuestos y transformar el acetato de celulosa en un biomaterial reutilizable. Incluso la simple desintoxicación del residuo representa un beneficio ambiental significativo.
Los investigadores sostienen que la técnica podría aplicarse a gran escala sobre las colillas recolectadas en los colilleros urbanos. El principal desafío consiste en lograr que los hongos eliminen completamente los componentes tóxicos para garantizar un material seguro y estable.
Próxima etapa: producción a mayor escala
Hasta ahora, los ensayos se realizaron con pequeñas cantidades de colillas almacenadas en frascos de laboratorio. La siguiente fase del proyecto será escalar el procedimiento y aplicarlo en volúmenes mayores, una etapa prevista para comienzos de 2026.
Si los resultados se consolidan, el desarrollo podría ofrecer una solución innovadora a un problema ambiental global y abrir nuevas posibilidades en el campo de los biomateriales sustentables, convirtiendo un residuo altamente contaminante en un recurso con valor productivo.















