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Conicet

Científicos argentinos adiestraron abejas para dirigirlas a cultivos específicos

El innovador proyecto que permite mejorar la producción agrícola logró patentamiento mundial. Conocé más detalles.

Un equipo de científicos de la Universidad de Buenos Aires y del Conicet, liderado por el profesor Walter Farina, logró adiestrar a abejas para que puedan priorizar la polinización de ciertas especies vegetales, lo que provoca una producción agrícola en hasta un 90%.

Las abejas son las protagonistas de la polinización, el proceso por el cual el polen es trasladado de una planta a otra, lo que permite la aparición de nuevos frutos y semillas. 

A pesar de su generosidad al polinizar todas las plantas sin distinción, los apicultores anhelaban una mayor focalización en determinadas flores para propósitos específicos, como la polinización de cultivos o la producción de mieles monoflorales.

Para conocer más sobre el proceso, los científicos de la UBA se sumergieron en el estudio de la comunicación entre las abejas sobre la ubicación y calidad de las fuentes de alimento. 

En la investigación, descubrieron que las abejas se orientan por olores florales y, mediante un método de «entrenamiento», lograron que se centren más rápidamente en flores específicas

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Para esto usaron fragancias que potencian el olor de cultivos particulares, como girasol, manzanas, peras, arándanos, kiwis o almendras, para guiar la atención de las abejas.

La clave del éxito radicó en lograr que las abejas asocien la fragancia sintética con una recompensa. Al exponer a las abejas a la fragancia sintética creada por el equipo de Farina, y luego proporcionarles una solución azucarada como recompensa, el equipo de investigadores logró condicionarlas para que asocien ese olor específico con la obtención de alimento.

Una vez adiestradas, las abejas buscaron activamente el olor aprendido en el campo y compartieron la información con otras abejas en la colmena a través de danzas y el intercambio de néctar. 

Esta comunicación fortaleció la memoria olfativa, lo que permitió a las abejas no adiestradas reconocer y recolectar rápidamente cada vez que encontraban un aroma similar.

Tras años de trabajo, las fragancias logradas por los científicos del CONICET aumentaron entre un 20 y un 90 por ciento la atracción de las abejas hacia una planta específica, lo que colaboró significativamente en el proceso de polinización. 

El método, que llevó un proceso de desarrollo de diez años, fue patentado por su potencial económico en Argentina, Estados Unidos y China, con trámites pendientes en la Unión Europea, Australia y otros países de América Latina. 

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Fecha de publicación: 05/12, 2:34 pm