Un embarque de trigo argentino marcó un hito para el sector agroindustrial. La firma CeresTolvas concretó la primera exportación del cereal con huella de carbono certificada hacia Brasil, tras incorporar atributos ambientales verificables en una operación comercial internacional.
La iniciativa refleja una tendencia que gana terreno en los mercados globales, donde ya no solo importa el volumen o la calidad del producto, sino también la información vinculada a su origen, trazabilidad e impacto ambiental.
El destino del cargamento fue el molino brasileño Moinho Consolata, especializado en la producción de harinas de alta calidad, que recibió el grano acompañado por la documentación que acredita su desempeño ambiental. Para este tipo de compradores, contar con insumos con huella certificada facilita la gestión de emisiones dentro de su cadena de valor y fortalece la transparencia en los procesos de abastecimiento.
La operación fue el resultado del trabajo conjunto entre distintas áreas de CeresTolvas, que integraron producción, comercio exterior y agrotecnología para desarrollar una propuesta que combinó el producto físico con información ambiental verificable.
En ese proceso, la Mesa de Granos tuvo un rol clave en la identificación de oportunidades comerciales y en el posicionamiento del atributo sustentable como un elemento diferenciador. A su vez, el área de Comercio Exterior se encargó de concretar la vinculación con el cliente brasileño y llevar adelante la operación.
Cómo se certificó la huella de carbono
El trabajo comenzó en los lotes de producción, donde se relevaron datos vinculados al uso de insumos, fertilización, labores agrícolas y consumo de combustible.
Toda esa información fue integrada en la plataforma PUMA para su procesamiento y análisis, permitiendo reconstruir la trazabilidad del trigo desde el campo hasta su entrega final.
Posteriormente, la unidad de Agrotecnología calculó la huella de carbono bajo criterios alineados con la norma internacional ISO 14067, utilizada para cuantificar emisiones asociadas a productos.
El desarrollo metodológico contó además con la participación de Peterson Solutions, mientras que la verificación independiente estuvo a cargo de Control Union, responsable de validar la calidad, consistencia y completitud de los datos utilizados.
La incorporación de estas instancias de medición y auditoría transforma al atributo ambiental en una herramienta comercial confiable y susceptible de ser evaluada por terceros.
Una oportunidad para agregar valor
La certificación permitió ofrecer al comprador brasileño información útil para gestionar sus denominadas emisiones Scope 3, aquellas que se generan a lo largo de la cadena de suministro y que adquieren cada vez mayor relevancia en las estrategias corporativas de descarbonización.
En ese contexto, Nicolás Daulerio, gerente de la Mesa de Granos de CeresTolvas, sostuvo que este tipo de iniciativas pueden abrir nuevas oportunidades para el agro nacional. “Poder integrar estos atributos a la comercialización de granos es un paso importante para agregar valor a nuestra producción”, afirmó.
Según los impulsores del proyecto, la digitalización de los procesos y el uso de herramientas de agrotecnología permiten convertir los datos generados en el campo en un activo comercial capaz de responder a las nuevas exigencias de los mercados internacionales.