Los persistentes olores que desde hace años afectan distintos sectores del Puerto de Mar del Plata volvieron a escalar en la Justicia Federal. Roberto Maturana, oficial de marina mercante y uno de los denunciantes más activos en torno a la actividad de las plantas harineras, presentó nueva documentación en la causa que investiga presunta contaminación ambiental vinculada a las empresas Coomarpes y Agustiner S.A.
Tras más de 14 años de reclamos, el escrito incorporado al expediente federal profundiza las acusaciones contra ambas firmas y reclama la instalación inmediata de sistemas de Oxidación Térmica Regenerativa (RTO), una tecnología utilizada internacionalmente para eliminar compuestos orgánicos volátiles y emisiones odoríferas mediante combustión a altas temperaturas.
Según Maturana, las soluciones técnicas para reducir los olores existen desde hace décadas y ya son utilizadas en países como Dinamarca y Noruega. Sin embargo, sostiene que las inversiones necesarias continúan siendo postergadas.
La presentación judicial, acompañada por los abogados Julio Mario Razona y María Carpineto, plantea que el problema excede los malos olores y configura un escenario de presunta contaminación ambiental con impacto sobre distintos componentes del ecosistema.
Contaminación en el Puerto de Mar del Plata: el reclamo por tecnologías que eliminen los olores
Uno de los principales ejes de la denuncia gira en torno a la implementación de sistemas RTO, considerados por el denunciante como la herramienta más efectiva para neutralizar los gases generados durante el procesamiento de residuos pesqueros.
Maturana cuestionó especialmente las soluciones implementadas por las empresas durante los últimos años. Según explicó, las harineras habían informado oportunamente que instalarían termodestructores para eliminar emisiones gaseosas, pero finalmente colocaron calderas convencionales que, a su entender, no cumplen la función necesaria para destruir los compuestos responsables de los olores.
De acuerdo con la presentación, un sistema de destrucción térmica eficiente debería operar cerca de los 800 grados para eliminar aminas, sulfuros y otros compuestos orgánicos volátiles asociados al característico olor a pescado en descomposición.
Para el denunciante, esa diferencia tecnológica explicaría por qué los olores continúan siendo percibidos en distintos sectores de Mar del Plata pese a las inversiones anunciadas por las compañías.
Qué denuncia la causa contra Coomarpes y Agustiner por presunta contaminación ambiental
La ampliación judicial incorpora una extensa descripción de los procesos industriales utilizados para tratar gases y efluentes en ambas plantas.
Según el escrito, durante esos tratamientos intervienen sustancias como ozono, ácido sulfúrico, hipoclorito de sodio y soda cáustica. Maturana sostiene que estos procedimientos no eliminan completamente la contaminación, sino que generan nuevos subproductos químicos y trasladan parte de la carga contaminante desde el aire hacia el agua y los lodos industriales.
La denuncia también menciona la presencia de compuestos como trimetilamina, sulfuros, aminas biogénicas y compuestos orgánicos volátiles, además de advertir sobre el presunto estado de descomposición de parte de la materia prima utilizada en los procesos productivos.
Otro de los puntos centrales está vinculado a los residuos sólidos y semisólidos generados por la actividad industrial. Según los cálculos incorporados a la presentación, ambas empresas podrían generar entre 4.800 y 8.000 toneladas anuales de lodos derivados del procesamiento de residuos pesqueros.
Maturana cuestionó especialmente el destino final de esos materiales y advirtió sobre posibles descartes en sitios no adecuados para residuos que, según su interpretación, deberían ser tratados bajo la Ley de Residuos Peligrosos.
Además, apuntó contra distintos organismos de control, entre ellos dependencias provinciales y municipales, al considerar que durante años existió una falta de fiscalización efectiva mientras las plantas continuaban operando pese a presuntos incumplimientos ambientales.
Entre las medidas solicitadas a la Justicia figuran inspecciones sorpresivas durante momentos de máxima actividad industrial, análisis de residuos y efluentes, monitoreos de aire, auditorías sobre los lodos generados y la participación de universidades nacionales, laboratorios forenses y organismos científicos independientes.
La causa tiene como antecedente el derrame de residuos industriales líquidos ocurrido en febrero de 2016 desde una planta de harina de pescado de Coomarpes hacia el mar a través de un desagüe pluvial en la zona portuaria. Según la investigación judicial, el episodio generó una posible afectación ambiental y riesgos para la salud pública.
En julio de 2025, nueve años después del hecho, la causa fue elevada a juicio oral luego de que la Cámara Federal de Casación Penal revocara una resolución que había aceptado una propuesta económica de reparación ambiental presentada por la empresa. Ahora, las nuevas denuncias vuelven a poner el foco sobre una problemática que sigue generando controversia en el puerto marplatense.