Barrick genera alerta en San Juan por la extraña muerte de miles de peces
El estudio detectó concentraciones elevadas de aluminio, cobre y arsénico en los peces y señaló que la hipótesis más consistente es la contaminación asociada a la actividad de la mina Veladero, de Barrick Gold.
El pez no solo muere por la boca. A partir del hallazgo de una cantidad considerable de pejerreyes muertos en las orillas del dique Cuesta del Viento, en el norte de San Juan, los integrantes de la Asamblea Jáchal No se Toca iniciaron consultas con especialistas de la Universidad Nacional de Cuyo para determinar qué había ocurrido. Los antecedentes no eran buenos.
Los estudios sobre el agua realizados en diferentes períodos históricos (2005 y 2010) sumado a los análisis posteriores al gran derrame de 2015 daban cuenta de una sobreabundancia de efluentes tóxicos en la principal cuenta de la región.
Con las muestras de agua y los peces muertos hallados en noviembre de 2025, se detectaron concentraciones elevadas de aluminio en las branquias y de aluminio, cobre y arsénico en el hígado. También se pudo demostrar una fuerte concentración de aluminio en el agua.

Para los integrantes de la Asamblea Jáchal No se Toca y los científicos convocados para interpretar los resultados del laboratorio la conclusión resultó ineludible. La fuente persistente de contaminación de los ríos de la zona proviene del proyecto minero Veladero, actualmente bajo propiedad de Barrick Gold (la misma que protagonizó el gran derrame de 2015) y la china Shandong Gold.
“El Río La Palca es el que viene de Veladero. Ante la evidencia de los miles de peces muertos, se inició una causa de oficio a cargo del fiscal Alfredo Aballay que se cerró casi automáticamente después de que los funcionarios de la provincia dijeran públicamente, y sin haber realizado ningún estudio, que los peces habían muerto por falta de oxígeno en el agua. Eso no fue así. Nosotros nos organizamos para realizar una muestra del agua y los peces. El resultado fue abrumador, con altísimos niveles de aluminio, cobre y arsénico incompatibles con la vida. Esto te da una dimensión de la persistente contaminación minera”, sostuvo Saúl Zeballo, integrante de la Asamblea Jáchal No se Toca, en diálogo con Economía Sustentable.
Contaminación sostenida en el tiempo
El Informe Técnico de Interpretación Ecotoxicológica y Evaluación de Riesgo Ambiental relacionado con la mortalidad de peces registrada en el Dique Cuesta del Viento (San Juan) se publicó el 29 de junio de 2026. Las muestras interpretadas correspondieron a las recogidas por la Asamblea de Jáchal en noviembre de 2025, analizadas a través de la Universidad Nacional de Cuyo.

“La comparación temporal histórica (período 2005-2026) de los resultados refuerza el concepto de un proceso persistente de alteración de la calidad hidroquímica en el sistema Río La Palca–Río Blanco–Dique Cuesta del Viento–Río Jáchal. Los datos muestran concentraciones reiteradamente elevadas del metal aluminio, y los metaloide arsénico y boro, con excedencias significativas de los niveles guía nacionales e internacionales establecidos para la protección de la vida acuática. En particular, el arsénico se mantuvo por encima de los umbrales de referencia en todas las campañas analizadas (2005, 2015 y 2026), mientras que el aluminio alcanzó concentraciones extremadamente elevadas en distintos sectores de la cuenca”, puede leerse en el informe al que tuvo acceso Economía Sustentable.

Los datos ambientales demuestran que el Río La Palca constituye el principal aporte de contaminantes metálicos al sistema. “Los estudios de agua encargados por la Asamblea son extremadamente consistentes con otros realizados históricamente. Con un agravante, los niveles de estos componentes están aumentando. Con los estudios diacrónicos, hechos en el tiempo, se ve que está amentando la presencia de contaminantes incompatibles con la vida. Estamos hablando de un río cada vez más contaminado”, sostuvo Guillermo Folguera, licenciado en Filosofía, Doctor en Biología y uno de los autores del informe que interpretó el episodio contaminante de noviembre 2025.
Las autoridades provinciales, más que decir que los peces habían muerto por falta de oxígeno en el agua – situación desmentida por los estudios realizados – no hicieron mayores indagaciones sobre el episodio. Antecedentes no faltaban para sospechar el posible origen contaminante.
La Barrick Gold otra vez en la mira
En 2015 ocurrió un gran derrame de tóxicos reconocido por la propia Barrick Gold, que hasta entonces era la única dueña del proyecto Veladero. Actualmente, comparte el 50% de las acciones con la china Shandong Gold.
Al año siguiente, hubo otro episodio sobre la misma cuenca y en marzo de 2017 se detectó el tercer episodio, “primero ocultado por la empresa y luego reconocido porque no tuvieron otra opción”, según lo señalado por Zeballo.

“En los tres casos hicimos que la provincia y el gobierno municipal avanzaran con los estudios de agua correspondientes. Por entonces, los rastros de aluminio y manganeso encontrados habían sido exponencialmente altos. Con este nuevo episodio de noviembre del año pasado, el intendente Martín Espejo (PJ) no hizo nada, a pesar de que en Jáchal tenemos la ordenanza agua segura que impuso estudios periódicos”, agregó Zeballos.
La geografía no miente. La selección de los sitios para recoger las muestras de agua para el análisis encargado por la Asamblea de Jáchal se realizó bajo la consideración de continuidad hidráulica, proximidad espacial, representatividad ecosistémica y congruencia temporal entre los diferentes estudios realizados en el tiempo.
“Este diseño permite reconstruir el gradiente de transporte de los elementos traza de preocupación ambiental (ETPA) a lo largo del continuo fluvial, estructurando el modelo conceptual de Fuente-Trayecto Receptor que vincula el área de influencia de la explotación minera Veladero con el sector lentico donde se manifestó la mortalidad de peces en el Dique Cuesta del Viento durante noviembre del 2025”, puede leerse en el informe técnico interpretativo firmado por Folguera junto a Rafael Lajmanovich, Ana Paula Cuzziol Boccioni y Paola Peltzer de la Universidad Nacional del Litoral, la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y el Conicet.
La interpretación de Folguera es que los peces murieron por un “efecto sinérgico devastador”. “Una interpretación posible es que los peces murieron por un pico de los químicos encontrados o una situación ambiental adversa extrema. Todo el escenario te demuestra que lo ocurrido es compatible con los efectos elevados de tóxicos que interactuaron entre sí”, concluyó el biólogo.















