La presencia de arsénico en el agua potable volvió a instalarse como una preocupación sanitaria y ambiental en Argentina. Diversos estudios científicos difundidos en los últimos meses advierten que millones de personas podrían estar consumiendo agua con niveles de este contaminante superiores a los recomendados por organismos internacionales.
Uno de los relevamientos más recientes fue realizado por el Centro de Estudios Interdisciplinarios (CEI) de la Universidad Nacional de Rosario, que revisó investigaciones científicas sobre la presencia de arsénico en agua destinada al consumo humano y estimó que alrededor de 17 millones de argentinos podrían estar expuestos.
Según explicó el Dr. Alejandro Oliva, director del Programa de Medio Ambiente y Salud (PROMAS), la investigación se originó a partir de trabajos impulsados por el Ministerio de Salud para analizar posibles factores ambientales vinculados a anomalías congénitas.
“En ese proceso detectamos que el arsénico era una variable ambiental relevante y comenzamos a revisar estudios científicos sobre su presencia en el agua”, señaló el especialista.
El equipo evaluó 569 publicaciones científicas y seleccionó 61 estudios correspondientes a 12 provincias argentinas que cumplían criterios metodológicos rigurosos. Para ello, se consideraron únicamente análisis realizados sobre agua de red domiciliaria y mediciones basadas en el límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece un máximo de 10 microgramos de arsénico por litro de agua.
Arsénico en el agua potable: qué provincias presentan mayor riesgo
La preocupación también fue respaldada por un estudio presentado por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) en noviembre de 2025. El relevamiento concluyó que aproximadamente uno de cada tres argentinos podría estar expuesto al consumo de agua con concentraciones de arsénico superiores a las recomendadas por la OMS.
La investigación analizó más de 350 muestras recolectadas en distintas regiones del país y permitió actualizar el mapa nacional de monitoreo de este contaminante.
Entre las áreas identificadas con mayor riesgo aparece la provincia de Buenos Aires, junto con otras regiones históricamente afectadas por la presencia natural de arsénico en aguas subterráneas. Los especialistas remarcan que se trata de un problema extendido y heterogéneo, que requiere monitoreos permanentes para conocer su evolución.
Efectos del arsénico en la salud y el desafío de garantizar agua segura
El arsénico es un elemento que se encuentra de forma natural en determinados suelos y acuíferos. Aunque su presencia no siempre implica un riesgo inmediato, la exposición prolongada a concentraciones elevadas puede generar consecuencias significativas para la salud.
Entre los efectos asociados se encuentran afecciones cutáneas, trastornos cardiovasculares y un mayor riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer, según la evidencia científica acumulada en las últimas décadas.
Frente a este escenario, los especialistas subrayan la necesidad de fortalecer los sistemas de monitoreo de la calidad del agua, ampliar los controles en las redes de abastecimiento y avanzar en obras de tratamiento que permitan reducir la exposición de la población.
Los estudios coinciden en que, si bien la problemática es conocida desde hace décadas en varias regiones argentinas, todavía existen importantes vacíos de información y cobertura. Esta situación dificulta determinar con exactitud cuántas personas están expuestas y cuáles son las zonas más comprometidas, lo que refuerza la necesidad de profundizar las investigaciones y las políticas públicas orientadas a garantizar el acceso a agua segura.