Amazon busca justificar el enorme consumo de agua de sus centros de datos mientras crecen las críticas por su impacto ambiental

Amazon salió a defender el consumo de agua de sus centros de datos en medio del creciente debate sobre el impacto ambiental que genera la expansión de la inteligencia artificial y los servicios en la nube. La empresa sostiene que sus instalaciones consumen mucha menos agua de lo que suele percibirse y asegura haber logrado importantes avances en materia de eficiencia hídrica.

Para respaldar esa postura, la tecnológica comparó el volumen de agua utilizado por sus centros de datos con el destinado al riego doméstico en Estados Unidos. Según datos citados por la compañía, los estadounidenses emplean alrededor de 9.000 millones de galones de agua por día para regar jardines y espacios verdes, mientras que todos los centros de datos de Amazon consumieron 2.500 millones de galones durante un año a nivel mundial.

Con esa comparación, la empresa busca relativizar el peso de sus operaciones en un contexto en el que los proyectos vinculados a la inteligencia artificial enfrentan cada vez más cuestionamientos por el elevado consumo de agua y energía que demandan.

Amazon defendió el consumo de agua de sus centros de datos al asegurar que representan una fracción mínima frente al riego doméstico y que sus sistemas son cada vez más eficientes

Amazon también afirmó que posee el menor consumo de agua por kilovatio-hora entre las grandes empresas tecnológicas dedicadas a la inteligencia artificial, por delante de Microsoft, Google y Meta. Además, ratificó su objetivo de convertirse en una empresa “water positive” para 2030, devolviendo a las comunidades y ecosistemas más agua de la que utiliza en sus operaciones directas.

Consumo de agua de los centros de datos: la estrategia de Amazon para responder a las críticas

La compañía explicó que la mayoría de sus centros de datos emplean sistemas de refrigeración por aire y solo recurren a refrigeración evaporativa cuando las temperaturas exteriores son elevadas.

Según Amazon, este sistema consume entre un 20 % y un 25 % menos energía que los sistemas tradicionales de enfriamiento durante los días más calurosos.

Además, aseguró haber elevado el umbral de temperatura para activar los sistemas de refrigeración con agua, que ahora comienzan a funcionar únicamente cuando la temperatura ambiente supera los 29 grados. De acuerdo con la empresa, esa decisión permitió reducir el consumo de agua en aproximadamente un 50 % sin afectar el rendimiento de los equipos ni la capacidad de procesamiento.

Las comparaciones de la empresa no lograron disipar las críticas de comunidades afectadas por el estrés hídrico, que reclaman evaluar el impacto real de estos proyectos a nivel local

El impacto ambiental de la inteligencia artificial preocupa cada vez más a las comunidades

Pese a las explicaciones de Amazon, el debate sobre el impacto ambiental de los centros de datos continúa creciendo, especialmente en aquellas regiones donde el agua es un recurso escaso.

Diversas comunidades en Estados Unidos cuestionan que las cifras globales utilizadas por la empresa no reflejan el efecto que una instalación puede tener sobre una cuenca o una localidad específica con problemas de abastecimiento.

En ese contexto, especialistas y organizaciones ambientales sostienen que el análisis del consumo hídrico no puede limitarse a comparaciones porcentuales con otras actividades, sino que debe contemplar la disponibilidad de agua en cada territorio donde se instalan estos complejos tecnológicos.

La expansión de la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial convirtió el acceso al agua en uno de los principales focos de discusión entre empresas, gobiernos y comunidades locales, que reclaman mayores garantías antes de autorizar nuevos proyectos.

I M: Notas sobre negocios y sustentabilidad.