Alertan que nuevos proyectos energéticos ponen en riesgo una zona clave para la biodiversidad marina argentina
Un informe internacional identificó superposiciones entre proyectos de petróleo, gas y GNL y ecosistemas marinos sensibles en once países, incluida la Argentina
La expansión global del petróleo, el gas y el gas natural licuado (GNL) está avanzando sobre algunas de las regiones marinas más sensibles del planeta. Así lo advierte un nuevo informe elaborado por Earth Insight junto con doce organizaciones de la sociedad civil, que alerta sobre el impacto potencial de nuevos proyectos energéticos en hábitats críticos para la biodiversidad y en las comunidades costeras que dependen de ellos.
El estudio “Amenazas de los combustibles fósiles para el océano: vida marina y comunidades costeras en riesgo”, se basa en un análisis geoespacial realizado en once países: Kenia, Tanzania, Camerún, Noruega, Estados Unidos (Alaska), Jamaica, Trinidad y Tobago, Argentina, México, Indonesia y Australia.

Los investigadores encontraron que la infraestructura fósil, tanto planificada como ya operativa, se superpone con Áreas Protegidas, Áreas Clave de Biodiversidad, corredores migratorios de mamíferos marinos y zonas de pesca de las que han dependido durante generaciones comunidades costeras e indígenas.
Entre los principales hallazgos, el informe señala que el 27% de las áreas marinas y costeras protegidas analizadas se encuentran dentro de zonas de riesgo vinculadas a proyectos de petróleo y gas. Además, el 38% de los arrecifes de coral y el 29% de los manglares incluidos en los estudios de caso se ubican en áreas alcanzadas por bloques de exploración y explotación de hidrocarburos.
La situación también alcanza a especies emblemáticas. Según el estudio, el 50% de las Áreas Importantes para los Mamíferos Marinos (IMMA, por sus siglas en inglés) evaluadas se superponen con bloques de petróleo y gas.
Qué pasa en Argentina con el GNC
Uno de los casos destacados es el del Golfo San Matías, en Río Negro, donde se proyecta el desarrollo de infraestructura vinculada al GNL.
De acuerdo con el informe, las rutas marítimas asociadas al transporte de gas natural licuado podrían atravesar aguas utilizadas por aproximadamente 2.000 ballenas francas australes durante la temporada de reproducción.

Los autores advierten que el incremento del tráfico de grandes embarcaciones podría generar perturbaciones sobre una de las especies más emblemáticas del Atlántico Sur, a través del aumento del ruido submarino y el riesgo de colisiones.
Pero el impacto potencial no se limitaría a la fauna marina. El informe también menciona que actividades económicas como la pesca artesanal y el turismo podrían verse afectadas en caso de deteriorarse la salud del ecosistema marino patagónico.
Una tendencia global
La situación descripta para Argentina forma parte de una tendencia más amplia. En Kenia, país que será sede de la próxima Conferencia Nuestro Océano, prevista del 16 al 18 de junio en Mombasa, el estudio concluyó que el 100% de los arrecifes de coral, manglares y áreas marinas protegidas costeras se superponen con bloques petroleros propuestos.
En México, las rutas previstas para buques vinculados a instalaciones de exportación de GNL atravesarían hábitats de 36 especies de mamíferos marinos, incluida la vaquita marina, considerada el mamífero marino más amenazado del mundo.
En Indonesia, nuevos bloques costa afuera se proyectan sobre sectores del Triángulo de Coral, la región con mayor biodiversidad marina del planeta. Mientras tanto, en Noruega, Australia y Alaska, la expansión fósil amenaza corredores migratorios de ballenas y otros ecosistemas especialmente vulnerables.
En total, los bloques de petróleo y gas analizados abarcan más de 430.000 kilómetros cuadrados, mientras que las rutas previstas para el transporte de GNL se superponen con hábitats utilizados por al menos 41 especies de mamíferos marinos.
El llamado de los investigadores
Frente a este escenario, Earth Insight y las organizaciones que respaldan el informe instaron a los gobiernos y entidades financieras a frenar nuevas licencias para proyectos de petróleo, gas y GNL en o cerca de áreas protegidas y ecosistemas de alta relevancia ecológica.

Entre las recomendaciones, plantearon la creación de “zonas libres de combustibles fósiles”, el cumplimiento efectivo del objetivo internacional de proteger el 30% de los océanos para 2030 y la garantía del consentimiento libre, previo e informado de las comunidades afectadas por estos desarrollos.
“Resulta alarmante constatar la enorme magnitud de las trayectorias de expansión de los combustibles fósiles que amenazan la salud y el futuro de nuestro océano compartido”, afirmó Tyson Miller, director ejecutivo de Earth Insight.















