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Polémica

El megaproyecto de Vaca Muerta que genera alarma en una zona clave para la biodiversidad marina argentina

El Gobierno dio luz a un RIGI por US$ 1.300 millones para conectar Vaca Muerta con el Golfo San Matías y crecen las críticas ambientales.

El Gobierno nacional anunció la aprobación de dos nuevos proyectos bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), destinados a fortalecer la infraestructura energética vinculada a Vaca Muerta y a expandir las exportaciones argentinas de gas natural licuado (GNL). Uno de ellos es el Gasoducto San Matías, una obra valuada en US$ 1.300 millones que permitirá conectar la producción de gas de la cuenca neuquina con el Golfo San Matías, en la costa de Río Negro.

El anuncio fue realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien destacó que la iniciativa tendrá una capacidad de transporte de 27 millones de metros cúbicos diarios de gas natural y estará dedicada exclusivamente al abastecimiento del proyecto de exportación de GNL impulsado por Southern Energy S.A. (SESA), que ya había sido incorporado al RIGI durante el año pasado.

Según indicó el funcionario, la obra permitirá generar exportaciones por alrededor de US$ 2.500 millones anuales y se convertirá en una pieza central de la estrategia oficial para transformar a la Argentina en un proveedor global de gas natural licuado.

El proyecto contempla la construcción del gasoducto Tratayén-San Antonio Oeste, una infraestructura de 472,5 kilómetros de extensión que unirá el corazón productivo de Vaca Muerta con la costa atlántica rionegrina. La mayor parte del trazado se desarrollará dentro de Río Negro y tendrá como objetivo garantizar el abastecimiento de gas para las futuras instalaciones de licuefacción destinadas a la exportación.

Los detalles de la obra

La iniciativa será desarrollada por San Matías Pipeline y forma parte de un esquema más amplio liderado por Southern Energy, el consorcio integrado por Pan American Energy (PAE), YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG.

El proyecto prevé la instalación de dos unidades flotantes de licuefacción en el Golfo San Matías. Se trata de las embarcaciones Hilli Episeyo y MKII, que contarán con capacidades estimadas de producción de 2,4 millones y 3,5 millones de toneladas anuales de GNL, respectivamente. Estas instalaciones serán las encargadas de procesar el gas proveniente de Neuquén antes de su exportación a mercados internacionales.

Según el cronograma previsto, la construcción demandará aproximadamente 24 meses. El inicio de las obras está proyectado para mayo de 2026 y la puesta en marcha para abril de 2028.

Crecen los cuestionamientos ambientales

La aprobación del Gasoducto San Matías también reactivó las críticas de organizaciones ambientalistas que cuestionan la expansión de la infraestructura hidrocarburífera en el Golfo San Matías.

Entre ellas se encuentra la campaña Golfo Azul Para Siempre, un colectivo integrado por organizaciones de la sociedad civil, científicos, representantes de la actividad turística y pesquera, pueblos originarios y habitantes de las costas de Río Negro y Chubut.

Crédito: @defendamosnuestrogolfo

Desde el espacio sostienen que el Golfo San Matías constituye un ecosistema marino de alto valor ecológico y advierten que el avance de proyectos vinculados al petróleo y al gas podría generar impactos sobre la biodiversidad y las actividades económicas que dependen de la salud del mar.

La organización también impulsa acciones para alertar a bancos, aseguradoras y fondos de inversión sobre los riesgos ambientales asociados a este tipo de desarrollos. Según plantean, el financiamiento de nueva infraestructura hidrocarburífera podría entrar en contradicción con compromisos asumidos en materia de sostenibilidad, biodiversidad y cambio climático. Ya más de 4.400 personas firmaron la campaña a la que te podés sumar acá.

Fecha de publicación: 08/06, 8:10 pm