Cerraron una escuela cerca de Vaca Muerta por riesgo de contaminación con gas metano
Los alumnos fueron trasladados a otro establecimiento a 30 kilómetros, mientras que crecen los reclamos por la falta de información sobre los posibles riesgos para la salud.
Los mecheros siguen encendidos, se ven a un kilómetro, mientras las puertas de la escuela primaria 291 de Aguada Toledo (Neuquén) se mantienen cerradas desde vacaciones de invierno. Esta escuela pública y rural está ubicada en Loma La Lata–Sierra Barrosa, provincia de Neuquén, cerrada por “motivos precautorios”: según mediciones internacionales estuvo expuesta a gases tóxicos, emitidos por las quemas de pozos de petróleo y gas de YPF a poco más de 1 kilómetro.
La escuela fue construida en 1990, mucho antes de la expansión de Vaca Muerta, pero en el transcurso de la última década fue quedando rodeada de pozos de fracking y convencionales, instalaciones de venteo y quema de gas, plantas de procesamiento, baterías y ductos que trasladan sustancias químicas y residuos de la industria.
Siguiendo el principio precautorio previsto por la Ley General del Ambiente 25.675, ante un potencial riesgo, la actividad presuntamente contaminante debe frenarse hasta que se compruebe que no existen riesgos para la salud. Pero ocurrió lo contrario: la comunidad de la escuela 291 permaneció dos meses sin clases -con algunas clases virtuales a las que no todos los alumnos lograron acceder por mala conexión- hasta que el lunes 28 de septiembre, fueron comunicados de que las clases continuarían, pero a 30 kilómetros, en la escuela de Callacó. La planta de YPF, mientras tanto, siguió operando.
Por qué critican que YPF controle el informe de contaminación de la Escuela 291
Según cuentan las familias afectadas, hay solo dos combis que ahora llevan y traen a sus hijos con recorridos “extenuantes” a la nueva escuela. “Mis nenes hacen un recorrido de dos horas de ida y lo mismo de vuelta, que encima es riesgoso porque el camino no tiene mantenimiento”, explica Romina Carrera, mamá de Sofía Milena de 12 años y Oscar Armando de 9, en diálogo con Economía Sustentable.
Sobre las advertencias por la contaminación ambiental y el cierre de la escuela de Vaca Muerta dice que no tienen mucha información. “Nos iban a mostrar un informe de YPF que supuestamente mandó la empresa a la Secretaria de Ambiente, pero eso todavía no pasó. Nos tienen dando vueltas y sin respuestas”, se resigna.
A sus hijos los ve muy cansados, con ganas de volver a su antigua escuela. “Me dicen que no se adaptan a la nueva escuela, ni a la distancia, y que tampoco entienden bien lo que tienen que hacer en clase. Encima salen de casa a las 6, llegan cerca de las 7.40 a la escuela; y al regreso los espero cerca de las 17, dependiendo del tránsito”, detalla la mamá afectada. Los días que llueve mucho, “el camino se pone muy peligroso” y pueden tardaron más de dos horas. Hace dos días, dice con mirada firme en un punto fijo, que querían mandar a sus hijos solos en la combi con el chofer, sin ningún auxiliar ni mayor cargo, tal como habían quedado con el Consejo Escolar. “Nos opusimos y ahora llevan a un portero de la 291 como acompañante”, cuenta.
Sobre el cierre de la 291 y las causas de presunta contaminación no saben nada. “Nos iban a mostrar un informe de YPF que supuestamente mando la empresa a la Secretaria de Ambiente, pero eso todavía no pasó. Nos tienen dando vueltas, solo sabemos que cerraron la escuela por una supuesta contaminación.
Del área de Salud de la provincia tampoco se comunicaron. Romina dice que “estaría bueno que nos hagan algún estudio, sobre todo a los niños de la escuela 291, para ver qué pasa y descartar afecciones porque es la salud de todos”.
Por qué la ONU detectó gases tóxicos y metano cerca de la escuela de Vaca Muerta
A través de mediciones por satélites del Observatorio Internacional de Emisiones de Metano de Naciones Unidas para el Ambiente (PNUMA), se detectaron gases contaminantes a menos de 1100 metros de la escuela. De acuerdo al reporte de junio 2026 de PNUMA Argentina figuró en el puesto 49° por las fugas de tanques ubicados en las coordenadas -38.76047, -68.83698 de Neuquén, donde se encuentran los tanques de YPF en Sierra Barrosa. Según datos del sitio web “Eye on Methane” del Observatorio Internacional de Emisiones del Metano (también del PNUMA), esta fuga fue detectada a través de los satélites de manera continua a lo largo de un año entre mayo de 2025 y 2026.

El metano es un gas incoloro e inodoro, es el segundo contribuyente más importante al calentamiento global después del dióxido de carbono y se puede detectar desde el espacio. Al respecto, María Marta Di Paolo, investigadora y miembro de laAsociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AADEAA), dice que “el potencial de calentamiento global del metano es 82,5 veces más potente que el dióxido de carbono en un plazo de 20 años”.
“En particular, las actividades vinculadas a los hidrocarburos emiten metano que contribuye a la formación de ozono troposférico (ozono a nivel del suelo), un contaminante atmosférico tóxico. Además, las emisiones de metano vienen acompañadas de otros contaminantes perjudiciales para la salud como óxidos de nitrógeno (NOx), material particulado fino (PM2.5), ácido sulfhídrico (H2S) y compuestos BTEX (benceno, tolueno, etilbenceno y xileno), también conocidos como contaminantes secundarios del metano”, agrega.
¿Cómo puede afectar a la salud? “El metano en su transformación a ozono troposférico tiene la capacidad de ingresar al aparato respiratorio produciendo inflamación, que en estas personas que aún poseen un desarrollo incompleto, los vuelve una población vulnerable a sufrir trastornos como rinitis, reagudizaciones de asma, dermatitis y enfermedades hematológicas, entre otros”, explica Luciana Capozzi, médica del Instituto de Salud Socio Ambiental (INSSA).
Por qué cerraron la Escuela 291 de Neuquén y reubicaron a los alumnos a 30 km
Janet Alveal, la directora de la escuela 291, recuerda que, en un primer momento las clases no retomaron por malas condiciones climáticas, pero a las pocas semanas el motivo era por falta de gas en la escuela; más tarde, por medidas precautorias por presunta contaminación. En este sentido, el Consejo Provincial de Educación, a través de un comunicado, explicó que en la escuela había pérdidas porque “el gas se consumía más rápido”. De los gases tóxicos que se emitían a poco más de diez cuadras de distancia no se brindó explicaciones.
Llegar a una respuesta del Consejo Escolar “no fue tan sencillo”, desliza Alveal. En septiembre, la comunidad escolar de Aguada Toledo realizó una serie de reclamos públicos en articulación con la Asociación de Trabajadorxs de la Educación del Neuquén (ATEN) pidiendo una respuesta más precisa. Finalmente, el 21 de ese mes, Soledad Martínez, Ministra de Educación de la provincia, los recibió para comunicarles que la escuela permanecería cerrada “hasta fines de febrero del 2027 por “cuestiones de sanidad escolar”, y que las clases retomarían el 28 de septiembre, pero en otra escuela rural a 30 kilómetros.
Alveal también cuestiona la solución académica provisoria que otorgó la provincia: “A mis chicos les modificaron la curricula, porque Challacó ya estaba funcionando y ahora agregaron a los chicos al ritmo con el que venían”.
“Sobre el motivo de cierre de la escuela, desde la Secretaria de Ambiente de la provincia, recibimos una nota muy breve, que decía, básicamente, que con el objetivo de resguardar a la comunidad educativa frente a las tareas de mitigación que debe realizar la empresa YPF se cerraba la escuela hasta febrero de 2027”, relata. Según informa la nota, la Secretaría de Ambiente derivó a YPF la realización del estudio ambiental y monitoreo de la calidad del aire.
Tamara Méndez es auxiliar docente de la misma escuela, y mamá de Benjamín de 12 y Lautaro de 8 años. “Ellos quieren volver a su escuela, nosotros estamos esperando que el año podamos volver a la escuela que nos corresponde”, dice en diálogo con Economía Sustentable.
Por ahora, Tamara reconoce que “nadie se acercó a darnos más detalles sobre el riesgo de salud al que podrían haber estado expuestos”, y espera que “se investigue sobre qué es lo que realmente está pasando con nuestra escuela y que nos digan la verdad”. Y al igual que Romina, advierte, con preocupación, que los caminos hacia Challacó son peligrosos. “Es todo ruta de arcilla, y en especial se pone muy feo los días de lluvia porque hay muchas subidas y curvas resbalosas”.

Tareas de mitigación. De acuerdo información oficial, la empresa acusada de contaminar se auditará por sus propios medios y realizará las tareas de mitigación.
Economía Sustentable intentó comunicarse con la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales de la provincia de Neuquén para conocer cuáles serán los parámetros para que la escuela pueda volver a abrir sus puertas. Asimismo, se intentó averiguar por qué se otorgaba la responsabilidad de las evaluaciones técnicas a la misma empresa acusada de emitir gases contaminantes, pero al cierre de esta investigación solo hubo silencio.
Con la secretaría de Prensa de YPF, delegación de Neuquén, este medio también se puso en contacto, pero, hasta el cierre de la nota, tampoco obtuvo respuesta.
Qué denunció la ONU sobre las fugas de metano de YPF en Sierra Barrosa
¿Cuál fue la alerta? El Observatorio Internacional de Emisiones de Metano (IMEO) del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA/UNEP) detectó el 31 de mayo pasado, importantes emisiones de metano en la provincia de Neuquén a través del Sistema de Alerta y Respuesta al Metano (MARS). No se trata de un informe de la detección satelital del metano de rutina: es una comunicación para alertar al país emisor y pedir al estado provincial, básicamente, que: confirme la alerta, verifique a qué operador corresponde e informe qué medidas de mitigación se adoptaron.
Economía Sustentable tuvo acceso a la respuesta por el Acceso a la Información realizado por la Asociación de Abogados Ambientales (Expediente Electrónico EX-2026-02586333- -NEU-SARN#MTUR) y encontró contradicciones: Por un lado, Claudio Gibezzi, en representación de la empresa YPF, rechaza las mediciones internacionales realizadas por Naciones Unidas, en donde se indica que hubo presencia sostenida de gases contaminantes: “Desconocemos los valores cuantificados de forma indirecta mediante medición satelital e informados en la cédula de referencia, siendo que la misma no fue realizada con medición directa en el sitio ni cuenta con información ni datos operativos, así como tampoco con la debida trazabilidad requerida para este tipo de mediciones”, precisa.
Sin embargo, el organismo provincial, manifiesta en el mismo expediente que toma por válidas a las mediciones provenientes de Naciones Unidas: “A la fecha, los únicos datos de caudal másico de metano disponibles son los provenientes de las alertas emitidas por el sistema MARS/IMEO, accesibles públicamente en el dashboard Eye on Methane”. Así también queda demostrado en la publicación del informe de septiembre sobre mediciones de metano, utilizando los valores provistos por Naciones Unidas para su confección.
Conflicto de intereses: Frente a la derivación de los estudios ambientales a la misma empresa acusada de contaminar, Gonzalo Vergez, abogado ambiental y miembro de AADEAA, advierte una serie de violaciones a principios constitucionales básicos: “En primer lugar, acá hay un claro conflicto de interés estructural: la empresa acusada de contaminar no debería ser la encargada de auditar y asegurar que no se encuentra contaminando. Además, en términos jurídicos, el poder de control corresponde a la autoridad ambiental de la provincia y se trata de una competencia que no puede delegarse a un tercero que, a su vez, está señalado como responsable de las emisiones”.
Asimismo, Vergez sostiene que se está violando el Acuerdo de Escazú ya que “el Estado es el órgano obligado a generar información ambiental pública, una tarea que no puede derivar a un tercero”.
“Tampoco se está tomando en cuenta la protección de la salud de los niños, desconociendo la Convención sobre los Derechos del Niño, un tratado internacional en el que se establece que son los Estados los encargados de controlar las empresas y velar por la salud de su población y no al revés”, concluye.
En septiembre de este año, la organización internacional Earth Works, publicó un informe que también advierte por la contaminación por metano en Argentina, con puntos cruciales, entre ellos, Sierra Barrosa, en la provincia de Neuquén.















