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Economía circular

Un grupo de estudiantes de Temperley convierte residuos plásticos en combustible y busca escalar el proyecto

Estudiantes y docentes de una escuela técnica desarrollaron PP Argento, un sistema para transformar residuos plásticos de un solo uso en petróleo.

Un grupo de estudiantes y profesores posan sonrientes junto al prototipo de destilación de plástico en un patio al aire libre.

Un grupo de estudiantes y docentes de la Escuela de Educación Técnica N° 5 “Dos de Abril” de Temperley,en Buenos Aires logró desarrollar un sistema capaz de convertir residuos plásticos en petróleo sintético y nafta de excelente calidad.

La iniciativa, bautizada como “PP Argento”, busca dar respuesta a dos problemáticas ambientales y productivas en simultáneo: la contaminación por acumulación de plásticos de un solo uso, y la búsqueda de fuentes de energía alternativas, como lo hacen en esta planta en Buenos Aires.

Alumnos de Temperley convierten residuos plásticos en combustible y buscan escalar el proyecto. Crédito: Pablo Enjo, profesor y líder del proyecto

El proyecto se basa en la pirólisis, un proceso termoquímico que calienta materiales como el polietileno y el polipropileno dentro de un reactor cerrado en ausencia de oxígeno. Al no haber combustión, los plásticos se descomponen en vapores que luego se condensan y derivan en un hidrocarburo líquido. La efectividad del combustible refinado ya fue testeada con éxito tanto en un motor de cuatro tiempos como en una motocicleta, demostrando el potencial de la escuela pública para generar soluciones científicas aplicables a la vida real.

Cómo surgió el proyecto de convertir residuos plásticos en petróleo

La idea comenzó a gestarse a fines de 2025, tras ganar elconcurso de innovación tecnológica de Lomas de Zamora y recibir una mención en el Senado de la Nación por un proyecto de reciclaje de chatarra electrónica. Fue a partir de una inquietud del estudiante egresado Simón Shurt, quien consultó si era posible fabricar petróleo con plástico, que la propuesta se formalizó en marzo de 2026.

La investigación la impulsaron alumnos de cuarto año de Electromecánica (Joaquín Centurión, Bautista Orzuza, Alejo Ottaviano, Joaquín Magis e Ignacio Moreira de Luca) junto a los docentes Pablo Enjo y Antonio Cuella, con el aval del director Sandro Amiel y el apoyo económico de la cooperadora escolar.

Dos estudiantes con guantes de protección manipulan un equipo de laboratorio de vidrio con matraces y tubos de ensayo.
El grupo de estudiantes, en plena acción. Crédito: Pablo Enjo, profesor y líder del proyecto

“El nombre juega con las siglas PP, que corresponden tanto al tipo de material plástico (polietileno y polipropileno) como a la abreviatura de Petróleo Pirolítico, sumado al término Argento por nuestro origen nacional y, con un guiño de humor, al icónico personaje de ficción. Para nosotros representa un orgullo inmenso y una reivindicación profunda de la educación pública y técnica”, explicó el profesor Pablo Enjo en diálogo con Economía Sustentable.

Trabajo horizontal en el aula-taller

El desarrollo cotidiano en el aula-taller se caracteriza por un esquema horizontal entre docentes y alumnos. Los estudiantes participan activamente en la investigación teórica, el diseño técnico, la recolección y clasificación del material, el montaje del reactor y el monitoreo constante de las temperaturas de proceso.

A lo largo de las pruebas surgieron desafíos técnicos, como desajustes térmicos en las tapas o pequeñas obstrucciones generadas por ceras, pero el equipo los resolvió de forma colectiva. “Los chicos aprendieron a no temerle al error, analizándolo colectivamente en el taller para rediseñar las piezas necesarias hasta que funcionó. Ellos lo hicieron todo”, destacó Enjo.

Repercusión internacional y el sueño de escalar el proyecto

Luego de presentar la innovación en distintas ferias de ciencias y lograr repercusión mediática en países como México, Costa Rica y Bolivia, el equipo busca dar el salto fuera del ámbito escolar. La meta principal es construir una red de escuelas técnicas donde cada una cuente con su propio reactor, permitiendo descentralizar el tratamiento de la basura en los municipios y transformarla localmente en un recurso energético.

Un estudiante con gafas de protección opera un torno mecánico en un taller para moldear una pieza metálica
Los estudiantes participan activamente en la investigación teórica, el diseño técnico, la recolección y clasificación del material. Crédito: Pablo Enjo, profesor y líder del proyecto

Para alcanzar una producción a mayor escala, los desarrolladores señalan como indispensable contar con apoyo económico externo y articular vínculos con empresas u organismos estatales y privados.

“El sueño que compartimos con los estudiantes es que PP Argento no quede encasillado en una experiencia escolar, sino que logre escalar institucional y productivamente para posicionar a la escuela técnica como un verdadero polo de desarrollo tecnológico e industrial”, concluyó el docente.

Fecha de publicación: 08/09, 6:38 pm