Vecinos en alerta por megaobra de Cencosud en Unicenter: anticipan más caos de tránsito y contaminación sonora
La ampliación del shopping más grande del país promete empleo y nuevas inversiones, pero también genera interrogantes sobre el aumento del tránsito, la contaminación sonora y visual, el consumo de recursos y la presión sobre el comercio de la zona norte bonaerense.
La presentación del proyecto de ampliación de Unicenter realizada el pasado lunes 1 de junio por importantes ejecutivos del Grupo Cencosud, propietario del principal shopping de la Argentina, volvió a colocar en el centro de la escena una discusión que atraviesa a gran parte del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Hasta dónde puede crecer un gran polo comercial sin aumentar los costos ambientales y urbanos para las comunidades que lo rodean.
El proyecto contempla una inversión superior a los US$60 millones; la incorporación de más de 20.000 metros cuadrados construido; 16.000 metros cuadrados arrendables y la apertura de 85 nuevos locales comerciales.

Además se sumarán nuevas propuestas gastronómicas, espacios vinculados a la salud y áreas recreativas y varias marcas internacionales de indumentaria. La obra demandará aproximadamente 16 meses y estaría finalizada en 2027.
Para la compañía, se trata de una apuesta estratégica destinada a consolidar a Unicenter como el principal destino comercial del país.
Sin embargo, para comerciantes, vecinos y especialistas en planificación urbana, la iniciativa obliga a discutir el impacto que tendrá semejante expansión sobre un territorio que ya convive con elevados niveles de congestión vehicular, contaminación sonora y concentración comercial.
Desembarco histórico
Para entender la magnitud del debate hay que retroceder casi 40 años, teniendo en cuenta que Unicenter fue inaugurado el 12 de octubre de 1988 en Martínez y se convirtió en el primer shopping de gran escala del país.
Su desembarco modificó para siempre la lógica comercial del norte del conurbano y marcó el inicio de una transformación profunda en los hábitos de consumo de los argentinos.
Actualmente, el shopping recibe cerca de tres millones de visitantes por mes; cuenta con más de 280 locales; unas 6.500 cocheras y una superficie total que supera los 220.000 metros cuadrados.
Desde hace años es considerado el centro comercial más importante de la Argentina superando, incluso a la mayoría de los shoppings operados por IRSA, el mayor desarrollador inmobiliario de la Argentina que opera 16 centros comerciales en todo el país.
Detrás del emprendimiento se encuentra Cencosud, uno de los principales grupos de retail de América Latina, fundado por el ya fallecido Horst Paulmann, y que también es propietario de Jumbo, Disco, Vea, Easy y diversos centros comerciales en la región.
La discusión que se acaba de abrir con el nuevo plan de expansión de Unicenter tampoco es nueva.
Desde su construcción, el predio estuvo asociado a debates sobre movilidad, impacto urbano y concentración comercial.
Reclamos recurrentes
Su desarrollo implicó importantes obras de infraestructura vial y energética para sostener el funcionamiento de un complejo de dimensiones inéditas para la época.

Desde su inauguración, ha sido objeto de cuestionamientos vinculados al aumento del tránsito, la congestión de accesos y el impacto que un polo comercial de escala metropolitana genera sobre el entorno urbano.
A lo largo de las últimas décadas, vecinos y comerciantes reclamaron mayores controles sobre la circulación vehicular, mejoras en la infraestructura vial y una evaluación más profunda de los efectos que la concentración comercial produce sobre los centros comerciales tradicionales.
La nueva expansión reabre esas mismas discusiones, pero en un contexto donde las preocupaciones por la contaminación sonora, la calidad de vida y la sustentabilidad urbana tienen un peso mucho mayor que hace 30 años.
De hecho, con el paso de los años, el crecimiento del shopping estuvo acompañado por reiterados reclamos vinculados a la congestión vehicular sobre la autopista Panamericana y las calles de acceso a la localidad bonaerense de Martínez.
También surgieron graves cuestionamientos por el impacto que los grandes centros comerciales generan sobre los comercios tradicionales de cercanía.
En el caso actual, la alarma la encendió la Cámara de Comercio y Servicios de San Isidro al dar a conocer un profundo y crítico informe sobre las consecuencias comerciales y ambientales que la mega obra tendrá para toda la zona de influencia.
La entidad advirtió sobre los posibles efectos negativos para los centros comerciales a cielo abierto y reclamó un debate más amplio sobre las consecuencias urbanas y económicas del proyecto.
El informe plantea una serie de interrogantes negativos vinculados a tránsito, infraestructura sanitaria, residuos y factibilidad energética.
Tránsito restringido
Entre los puntos señalados por el informe de la Cámara se hace mención al llamado “efecto aspiradora”, que marca la posibilidad de que un shopping de escala como Unicenter concentre una porción aún mayor del consumo, reduzca la circulación de compradores hacia centros comerciales abiertos y ejerza presión sobre los comercios de cercanía.
“Una mayor concentración de actividad dentro del predio podría derivar en una disminución del tránsito peatonal en corredores comerciales tradicionales, una menor rotación de locales y un aumento de la vacancia comercial en algunos sectores”, plantea el documento de la Cámara.
Pero el reclamo no se limita al impacto económico en el entramado comercial de la zona sino que también avanza sobre las consecuencias viales que podría generar la ampliación.
En ese sentido, se advierte que “la zona de Paraná, Edison y la colectora Panamericana ya presenta altos niveles de saturación en horarios pico y que un incremento del flujo vehicular podría provocar mayores dificultades de acceso tanto para vecinos como para centros comerciales cercanos”.
Debate más amplio
Incluso, el informe va más allá de estos debates económicos y ambientales y sugiere que la discusión “no debería limitarse únicamente a cuestiones técnicas o ambientales ya que también es necesario discutir qué modelo de ciudad se construye cuando un gran actor privado crece en un contexto donde el espacio público y los centros comerciales barriales enfrentan condiciones estructuralmente desiguales”.
A este crítico reclamo para el plan de Unicenter se suman antecedentes de incidentes que marcaron la historia del complejo, como el incendio de 2005 en el sector de entretenimientos, que obligó a evacuar a miles de personas y puso en evidencia los desafíos operativos asociados a espacios que concentran enormes volúmenes de público.
Volviendo al proyecto actual, otro de los principales cuestionamientos gira alrededor de la movilidad teniendo en cuenta el entramado de nuevos locales, espacios gastronómicos, una clínica, un vacunatorio, nuevas áreas deportivas y la llegada de marcas internacionales que buscan instalar sus tiendas insignia dentro del complejo.
Si el shopping ya recibe millones de visitantes cada mes, la pregunta es qué ocurrirá cuando la capacidad comercial aumente significativamente.
En este sentido, vecinos de Martínez y organizaciones barriales de la zona advierten que los accesos desde Panamericana, Paraná y las calles internas ya registran importantes niveles de saturación durante fines de semana y fechas especiales.
La preocupación ahora se basa en que el crecimiento del complejo pueda generar una nueva presión sobre una infraestructura urbana que fue diseñada para una escala mucho menor.
Contaminación visual
Las críticas también alcanzan al impacto acústico y visual ya que ampliación de Unicenter contempla nuevas áreas gastronómicas, espacios recreativos, sectores promocionales, cartelería e iluminación asociada a estos locales.
Para organizaciones ambientales, cualquier evaluación seria del proyecto debería medir no sólo la superficie verde anunciada por la empresa sino también el aumento del ruido derivado del tránsito, la actividad comercial y la logística permanente que demanda un complejo de semejante tamaño.
Las voces críticas entienden que la contaminación sonora es reconocida internacionalmente como uno de los principales problemas ambientales urbanos, vinculada al estrés, alteraciones del sueño y afecciones cardiovasculares.
Además, hacen mención a la contaminación visual, que suele quedar relegada en los estudios de impacto pese a modificar significativamente la calidad del espacio urbano y la identidad de los barrios.
Teniendo en cuenta estos reclamos, en el sector sostienen que la verdadera discusión que abre este megaproyecto no es si la inversión privada es necesaria.
Modelo bajo la lupa
La pregunta es quién absorbe las consecuencias que esa inversión genera sobre el territorio.
Cada nuevo local, cada nuevo restaurante y cada nuevo espacio de entretenimiento atraerá más visitantes.
Y más visitantes significan más vehículos, más consumo energético, más ruido, más residuos y una mayor demanda sobre la infraestructura pública.
Bajo este supuesto, la duda de fondo que se plantean los críticos del proyecto de Unicenter es si resulta sostenible seguir concentrando millones de visitantes anuales en megaestructuras privadas mientras los barrios vecinos absorben los impactos ambientales y urbanos de ese crecimiento.
En este sentido, las declaraciones de los ejecutivos de Cencosud responsables del mega proyecto destacan la creación de empleo y la llegada de nuevas inversiones.
En cambio, sus críticos sostienen que también debería contabilizarse el costo ambiental asociado al aumento del tránsito, las emisiones vinculadas a la movilidad, la contaminación sonora, la contaminación visual y el debilitamiento progresivo de los centros comerciales tradicionales.
Enumeran todos estos puntos críticos porque entienden que una ciudad sustentable no se mide únicamente por la cantidad de inversiones que recibe.
Debate más amplio
Aseguran que también se mide por su capacidad para distribuir de manera equilibrada los beneficios económicos y los costos ambientales que esas inversiones generan.
En el caso de Unicenter y como el propio proyecto, esa discusión parece recién empezar y promete involucrar un debate polémico para fortalecer el enfoque de sustentabilidad urbana.
Y las respuestas difícilmente puedan surgir únicamente de los estudios presentados por la empresa.
Requieren de un debate público amplio, transparente y participativo sobre el modelo de desarrollo urbano que se pretende construir para las próximas décadas.















