Crearon el río artificial más largo del mundo en un desierto para transportar agua subterránea
El megaproyecto hidráulico conocido como “Great Man-Made River Project” construyó una red de más de 2.000 kilómetros bajo el desierto del Sahara.
En pleno desierto del Sahara, entre dunas interminables y temperaturas extremas, existe una de las obras de ingeniería hidráulica más impresionantes del planeta. No se trata de un río visible ni de un lago escondido, sino de una gigantesca red subterránea que transporta agua a lo largo de miles de kilómetros.

En Libia, un país donde gran parte del territorio es árido y las lluvias son escasas, se puso en marcha en la década de 1980 un ambicioso plan para garantizar el acceso al agua. Así nació el Great Man-Made River Project, conocido como el Gran Río Artificial, considerado el mayor proyecto de transporte de agua subterránea del mundo.
La idea era tan simple como desafiante: llevar agua desde las profundidades del desierto hasta las regiones costeras, donde vive la mayor parte de la población del país.
Cómo funciona el Gran Río Artificial en medio del Sahara
Para hacer realidad este proyecto se perforaron más de 1.300 pozos que alcanzan hasta 500 metros de profundidad en el gigantesco Nubian Sandstone Aquifer System, la mayor reserva de agua fósil conocida del planeta.
Este acuífero se extiende por miles de kilómetros bajo el Sahara y contiene agua acumulada hace miles de años. Desde allí, el recurso se extrae y se transporta a través de enormes tuberías que atraviesan el desierto.
El sistema puede mover hasta 6,5 millones de metros cúbicos de agua dulce por día, abasteciendo ciudades, comunidades y zonas agrícolas que de otro modo dependerían únicamente de lluvias escasas o fuentes superficiales limitadas.

La infraestructura incluye bombas de alta presión y tuberías gigantes de hasta cuatro metros de diámetro, una escala que convierte al proyecto en una de las obras hidráulicas más grandes jamás construidas.
Una obra de ingeniería de más de 25.000 millones de dólares
La construcción del Gran Río Artificial comenzó a principios de los años ochenta bajo el liderazgo del gobierno libio, con la ambición de transformar extensas áreas desérticas en territorios habitables y productivos.
La inversión total se estima en más de 25.000 millones de dólares, una cifra que refleja la importancia estratégica del agua para un país donde la escasez hídrica es una realidad permanente.
Aunque muchas secciones del sistema ya están operativas y abastecen a millones de personas, el proyecto aún no está completamente terminado. En 2026, varias fases continúan en desarrollo o rehabilitación debido a desafíos técnicos, políticos y financieros.
Hoy, este “río invisible” bajo el desierto se convirtió en un símbolo del ingenio humano. A diferencia de los ríos tradicionales, su caudal no se ve en la superficie, pero bajo la arena fluye agua milenaria que sostiene hogares, industrias y cultivos en uno de los entornos más extremos del planeta.















