Trump da marcha atrás con una tecnología en los autos que reduce consumo y emisiones
La medida no implica una prohibición directa del sistema, sino la eliminación de los incentivos regulatorios. De qué se trata.
Con un mensaje breve y cargado de tono político, la Administración de Donald Trump anunció que eliminará los incentivos al sistema Start & Stop, una tecnología incorporada en millones de autos en la última década.

“Mantente fresco mientras calientas América Estados Unidos otra vez”, decía el comunicado del Environmental Protection Agency (EPA), que justificó la medida como una forma de proteger al consumidor y suprimir lo que calificó como una característica “estúpida” que perjudica al auto.
Cómo funciona el botón Start & Stop
El anuncio se difundió a través de un video de apenas 27 segundos en el que se sugiere que el botón Start & Stop sobra en un coche potente, apaga el aire acondicionado y forma parte de una agenda “woke”. Más allá del tono provocador, el organismo publicó un comunicado en el que reivindica la eliminación de incentivos regulatorios que promovían esta tecnología.
El contraste es llamativo: en 2012, bajo la presidencia de Barack Obama, la propia EPA impulsó recompensas y subvenciones para fomentar la adopción del sistema. Su funcionamiento es simple: cuando el vehículo se detiene —por ejemplo, en un semáforo— el motor se apaga y vuelve a encenderse automáticamente al reanudar la marcha. La teoría detrás de su implementación sostiene que reduce el consumo de combustible y las emisiones contaminantes.
Sin embargo, el actual administrador de la EPA, Lee Zeldin, cuestionó esos beneficios. Aseguró que numerosos ciudadanos le transmitieron su rechazo al sistema, al que consideran molesto y perjudicial para la batería, y afirmó que no ofrece ventajas ambientales significativas. En la misma línea, el secretario de Transporte, Sean Duffy, defendió la medida al señalar que eliminar estos incentivos permitirá abaratar los vehículos al quitar un requisito “universalmente odiado”.
La evidencia técnica, no obstante, muestra matices. Estudios del Departamento de Energía de Estados Unidos registraron mejoras de consumo de hasta un 7% en ciclos urbanos y porcentajes mayores en contextos de alta congestión, donde una parte considerable del trayecto transcurre con el motor en ralentí. Investigaciones en Canadá también detectaron reducciones de entre el 4% y el 10%, según las condiciones de manejo.
Organizaciones de consumidores como Consumer Reports señalaron además que no existen pruebas de fallos masivos atribuibles al sistema y que los vehículos equipados con Start & Stop cuentan con componentes reforzados para soportar un mayor número de ciclos de encendido.
La medida no implica una prohibición directa del sistema, sino la eliminación de los incentivos regulatorios que favorecían su adopción en el mercado estadounidense. Aun así, el anuncio se inscribe en un giro más amplio de la política ambiental de la actual administración, que cuestiona regulaciones climáticas previas y promueve una agenda energética centrada en los combustibles fósiles.















