Acuerdo UE-Mercosur: ambientalistas advierten por más deforestación, emisiones y daño a la biodiversidad
Organizaciones ambientales alertan que el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur podría agravar la deforestación, las emisiones y la pérdida de biodiversidad.
Tras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea (UE) dio luz verde a avanzar en un histórico Acuerdo comercial con el Mercosur, un paso que promete consolidar una de las mayores zonas de libre comercio del mundo mediante la eliminación de aranceles.

Sin embargo, la decisión reavivó fuertes críticas de organizaciones ambientalistas y del sector agrícola europeo, que advierten sobre sus impactos en el medioambiente, la biodiversidad y el cumplimiento de las normas climáticas del bloque.
Ambientalistas advierten por más deforestación, emisiones y daño a la biodiversidad
Grupos como Greenpeace y Ecologistas en Acción sostienen que el tratado “pone en peligro la naturaleza” y podría acelerar la deforestación y el aumento de emisiones, al incentivar el comercio de productos agropecuarios provenientes de regiones sensibles desde el punto de vista ambiental. Entre las principales preocupaciones del agro europeo figura la competencia de importaciones más baratas que, según denuncian, no cumplirían los mismos estándares ecológicos y de seguridad alimentaria que rigen en la UE.

Desde Greenpeace, el portavoz Miguel Soto explicó a la agencia de noticias EFE que, si bien el acuerdo ampliará el comercio, también acarrea efectos negativos en términos ambientales. En ese sentido, recordó que «la misma UE reconoce que va a incrementar la deforestación». Soto añadió que el pacto dará «otra vuelta de tuerca más al mundo de los polinizadores, que ya están suficientemente en crisis», al exponerlos a un mayor uso de químicos, con riesgos directos para la biodiversidad.
Uno de los puntos más sensibles, según Greenpeace, es la posible colisión entre el acuerdo y el Reglamento Europeo contra la Deforestación (EUDR), que regula la importación de productos provenientes de zonas con riesgo de deforestación y cuya aplicación fue aplazada nuevamente hasta diciembre. «Si este acuerdo comercial se firma y la UE quiere poner en marcha la EUDR, Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay van a decir ¿Cómo, si hemos firmado un acuerdo comercial para importar soja y vacuno, vais a decir que no ahora a lo que hemos firmado?», se preguntó Soto. A su entender, el tratado «no deja claro la prevalencia de los reglamentos europeos respecto a la importación de productos», por lo que «la EUDR se ve comprometida».
Las críticas también se multiplican desde Ecologistas en Acción. Tom Kucharz de la ONG, manifestó en declaraciones a EFE el rechazo de la organización al acuerdo por «poner en riesgo la naturaleza, la agricultura familiar, el empleo digno, la salud y los derechos humanos para beneficiar a las grandes empresas multinacionales». En el caso de España, advirtió que su aplicación «incumple claramente la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que obliga a reducir las emisiones al menos un 23 % antes de 2030 y a proteger los sumideros de carbono, la biodiversidad y los sistemas alimentarios sostenibles».
Incompatible con los compromisos del Acuerdo de París
La organización considera además que el tratado es «incompatible con los compromisos del Acuerdo de París» y que promueve un aumento del comercio transatlántico de carne, soja y automóviles, junto con la expansión del transporte marítimo intercontinental, con su consecuente impacto en las emisiones. A esto se suman, según denuncian, la mayor presión sobre los bosques y el uso intensivo de agroquímicos, así como una competencia desleal frente a la producción europea regulada climáticamente.

“Todo ello dará como resultado más emisiones, más deforestación y más huella ecológica importada”, señaló Kucharz, quien advirtió que la producción agropecuaria destinada a la exportación hacia la UE ya está destruyendo grandes extensiones de bosque en Argentina, Brasil y Paraguay, y que el acuerdo «aceleraría la destrucción de la Amazonía y otros ecosistemas en esos países».
Otro punto crítico señalado por Ecologistas en Acción es la eliminación de aranceles a los pesticidas. Según Kucharz, esta medida “aumentará los márgenes de beneficio potenciales para los fabricantes europeos de pesticidas y seguirá impulsando el comercio de estos productos peligrosos para las personas y el medioambiente“. En ese sentido, agregó que estos insumos, producidos en la UE por empresas como BASF o Bayer, se venden a Brasil, “donde matan a las personas, contaminan el medioambiente, los recursos hídricos y a miles de personas que los aplican en los campos o consumen los alimentos rociados“.















