Un nuevo estudio científico liderado por investigadores de la Universidad Estatal de Oregón ha encendido las alarmas sobre una tendencia global: la caída acelerada de la fertilidad en humanos y animales. La investigación advierte que la exposición simultánea a químicos tóxicos y al estrés térmico del planeta genera un efecto combinado que daña gravemente la salud reproductiva.