Un informe científico internacional advierte que el Mundial de 2026 en Estados Unidos enfrenta un desafío climático sin precedentes. Debido al calentamiento global, el riesgo de calor extremo y humedad peligrosa se ha duplicado desde la edición de 1994, amenazando con obligar a la cancelación de partidos y poniendo en jaque la integridad física de futbolistas y aficionados.