Presentada como el emblema definitivo de la alimentación consciente y ecológica frente a la industria láctea tradicional, la producción masiva de leche de almendras esconde un complejo entramado de crisis hídrica y estrés ambiental. Detrás de los envases con paisajes verdes se esconde una realidad de acuíferos secos y una alarmante mortalidad de abejas que obliga a replantear qué tan sustentables son nuestros hábitos de consumo.