La consideración del jugo de naranja como un componente esencial de los desayunos saludables es cuestionada por la comunidad científica internacional. Investigaciones y especialistas en bioquímica advierten que el proceso de exprimido elimina la fibra de la fruta, transformando la fructosa en un azúcar libre de rápida absorción que impacta en el organismo de manera idéntica al de una gaseosa tradicional.