Un nuevo reporte sobre la industria acuícola en Noruega revela cifras críticas: las granjas de salmón liberan anualmente 75.000 toneladas de nitrógeno y 360.000 de carbono en los fiordos. Estos residuos orgánicos están alterando de forma irreversible la química del agua y poniendo en riesgo la biodiversidad de uno de los ecosistemas más emblemáticos del mundo.